lunes, 28 de enero de 2013

Catalunyacaixa, la Novia Cadáver

El proceso de venta, subasta o como se le quiera llamar a esta especie de “road show” en que se está convirtiendo la liquidación de Catalunyacaixa, va camino de agotar la larga lista de calificativos que atesora nuestro diccionario.

El pasado mes de noviembre, se reactivó de nuevo su subasta, después de haberla paralizado en junio pasado. Llegó noviembre y tampoco fue el momento, alargándose hasta hoy, todavía inconclusa, en un monólogo de causas y razones oficiales y oficiosas, de dudosa y escasa transparencia.

Este proceso, me recuerda a cuando de pequeños nos preguntaban la tabla del 9 e intentando ganar un tiempo absurdo a la ignorancia, repetíamos: la tabla del nueve… la tabla del nueve…

La casuística y calidad del equipo directivo de esta entidad es tan “paradigmática” y su proceso de venta tan cabalístico, que se rumorea incluso, que antes de la paralización en junio de la primera subasta, se creia tan confirmada su venta al Santander, que lo llegaron a celebrar en un restaurante de Castelldefels, de propiedad muy vinculada a algún integrante de la alta dirección. Días después, se les atragantaría el brindis, imagino, o quizás nunca ocurrió.

Durante este mes de enero, con todas las ayudas planteadas para su saneamiento, incluido el traspaso de sus activos “tóxicos” al SAREB, se barajó de nuevo la paralización de la subasta, con el argumento “teórico”, de obtener una mayor rentabilidad de la operación. La razón de fondo era la falta de un comprador “creíble”, dadas las exigencias de estos en conseguir las mismas ventajas –via EPA- que se habían otorgado en operaciones similares anteriores (por ejemplo, la del Banco de Valencía a LaCaixa). Finalmente y tras alguna que otra reunión de urgencia, se comunicó que la subasta seguía su curso, habiendo renunciado los posibles compradores, a tales ventajas directas.

Hace escasos días, resultó que no era así y los posibles compradores, alzaban de nuevo su mano, alegando que en lugar de las ventajas económicas “directas” a las que habían renunciado, solicitaban otras vías de compensación (créditos fiscales, imputables como capital, por las futuras pérdidas para el comprador),  que hiciesen atractiva la compra de Catalunyacaixa. Una compra, que valoraban en un coste de unos 3.000 millones de euros.

Hoy, nos levantamos sabiendo que estos posibles compradores -básicamente el Santander, Sabadell y BBVA a pesar de la existencia de otros, de dudoso papel e intención real en este proceso- no están dispuestos a “pagar” más de 100 millones de euros por Catalunyacaixa.

Podríamos concluir aquí y quedarnos tan panchos, diciendo que este vaivén de posiciones y declaraciones, no es más que el lógico “regateo” por el precio entre vendedores y compradores, ante una operación de estas dimensiones y trascendencia. Por un lado, incorporar a un balance los 65.000 millones de euros que aportaría Catalunyacaixa, exige un esfuerzo de capital considerable, para seguir manteniendo el exigido 8% de core capital para el comprador. Esfuerzo, que tendría que justificar a sus accionistas, por el impacto que éste puede tener en el valor de su participación.

Por otro lado, no hay que olvidar que Catalunyacaixa es una moneda de cambio en la tensa relación actual entre Madrid y Cataluña: a Mas, le encantaría que se la quedará el Banco Sabadell y a Rajoy, no. A Rajoy le encantaría conseguir algo de Más en su lisérgica aventura independentista y a Más, no. Rajoy la tiene liada parda con el tema Barcenas y Mas con el asunto Pujol.

Pero dejando esos argumentos para los analistas de más elevado nivel, lo evidente y poco discutible es que a Catalunyacaixa no la quiere nadie.

Nadie, porque nada vale y porque el problema de su venta, lo tiene el vendedor y menudo problema es el saber que aquello en lo te has gastado tantos miles de millones para ponerlo “bonito” y revenderlo, en realidad no ha servido para nada y sigues teniendo el mismo “muerto” inservible e inútil que tenías antes. Menudo marrón explicarle eso a Bruselas, para luego pedirle a la Merkel que no sea tan austera.

Todo el mundo duda o teme de su verdadero valor y de lo que se puede encontrar una vez la adquiera. Todo el mundo, anda con la mosca detrás de la oreja por el estado y evolución de su cartera no saneada –la no traspasada al SAREB- que extrapolando los datos disponibles del 1er. semestre 2012 –los únicos publicados-, podría alcanzar una mora del 11,4%, es decir, 2 puntos por encima de la media del sector.

De nada valen los 20.000 millones recibidos en ayudas, el saneamiento por su traspaso de 6.708 millones en activos tóxicos al SAREB, las bondades argumentadas por el FROB –su actual propietario- del negocio financiero de la entidad, su fondo de comercio con una cartera superior al 1.000.000 de clientes, los supuestos 225 millones de euros de ganancias que, una vez “saneada”, sería capaz de generar, y que a fecha de hoy son un misterio, ya que no ha presentado todavía “oficialmente” su cuenta de resultados de 2.012, quizás porque no existen aún, calculadora capaz de tales vericuetos aritméticos y menos con la Troika recién llegada, revisando hasta los papeles de la papelera.

Tampoco vale de mucho el argumento de la fidelidad y vinculación de los clientes con la marca Catalunyacaixa (hay que ser osado cuando menos y no esperar réplica por recurrir hoy en día, al valor de marca en el sector financiero como una barrera real y eficaz de desvinculación de un cliente, salvo que te llames “Cocacolacaixa”, que no es el caso).

Mientras, sus oficinas, un día sí y otro también son ocupadas por las protestas de plataformas anti embargos. Los empleados –especialmente los de sus oficinas de fuera de Catalunya- siguen en la más completa incertidumbre sobre su futuro profesional y sobre todo, económico y personal, ante el nuevo e inminente ERE que afectará a miles de ellos. Los clientes, después de casi un año inmersos en este fuego cruzado de noticias, sobre la perdurabilidad de la entidad donde tienen sus cuentas y sus ahorros, hastiados y desconfiados de todo y de todos, especialmente los tenedores de  participaciones y deuda, a la espera de saber qué pasará con su dinero, etc.

Hay que añadir además, la horda de no pocos de sus mandos intermedios en la red comercial, apuntados al carro de sus poderosos ídolos de paja, convertidos en “novias de conveniencia” de Chucky y sirviendo únicamente como vehículo del maltrato, amenaza y coacción de los trabajadores de la entidad.

Cuesta y mucho, no pensar que lo ocurrido no haya sido intencionado o producto de una incapacidad clamorosamente injustificable. Cuando se interviene a una empresa por su estado de quiebra, como es el caso de Catalunyacaixa, y la adquiere un nuevo propietario que en este caso, es también su interventor, lo primero que debe hacerse, es poner contra las cuerdas a la directiva que ha llevado a la empresa a esa situación y someterla al interrogatorio pertinente por sus actuaciones.

Si esa directiva, responde como lo ha hecho la de Catalunyacaixa hasta ahora: “que todo lo malo, ya venía de antes”, lo que hay que responderle públicamente, es que en todo caso, su ineficacia es doble: primero, por no haber hecho nada por remediar esos errores pasados, y segundo, porque lo hecho a posteriori, ha terminado por llevarla a la quiebra. Y toda esa ineficacia, además, ha sido remunerada de forma escandalosa. Por lo tanto, que respondan de sus actos y a la calle.

Más aún, cuando estamos hablando de una directiva, que en marzo del 2.012 –antes de la paralización de la primera subasta-, ya había firmado su particular abdicación, al solicitar públicamente que se acelerase su venta, que es lo mismo que decir: señores, yo ya no sé hacer nada más, que lo haga otro por favor y rápido.

Pero en lugar de eso que sería lo lógico, lo normalizado y lo correcto, su directiva actual, sea quien sea esta: la de Adolf Todo y sus secuaces o la del FROB, han seguido haciendo de las suyas. Además de lanzar tarjetas de crédito “fashion” y pagar intereses por encima del 3%, se han permitido amenazar a sus empleados en su última convención anual (con lo de que: si no sois productivos, iréis a la calle, y si lo sois, pues no se sabe), o comunicar a toda la plantilla que a pesar de la sentencia condenatoria que les obligaba a pagar la retribución variable del 2.011 pendiente, se negaban a hacerlo porque pensaban recurrirla.

Recientemente, ordenaron a las oficinas contactar con toda la urgencia del mundo, con los clientes que tenían vencimientos en enero, para así, “atar” anticipadamente la renovación de dichos depósitos  y recoger contractualmente y por escrito dicha renovación. Actualmente y con el consiguiente perjuicio en su imagen –si es que aún les queda-, han tenido que contactar de nuevo con todos estos clientes, para comunicarles que el interés pactado –y firmado- no es posible cumplirlo, debido a las recientes limitaciones del Banco de España en la remuneración de depósitos, siendo “necesaria” la anulación del contrato anterior y teniendo que firmar uno nuevo con las nuevas condiciones … o no, depende de lo hinchado que tenga las gónadas el cliente, claro.

¿Por qué esta pasividad? ¿Por qué esta agonía? ¿Por qué esta incompetencia? ¿Por qué tanto rímel para esta novia cadáver?




4 comentarios:

  1. Desdedentro29/1/13 9:20

    Dime Secretillos, lo has clavado. Se podría haber explicado más alto, pero no más claro.

    Tan culpable es quién ha hundido la empresa como quién lo ha consentido. El Clan del Bages y el FROB a partes iguales.

    Algún día nos enteraremos del porqué de muchas cosas.

    Enhorabuena por este comentario.

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  2. Hola Desdedentro

    Muchas gracias por tu lectura y por tu comentario. Me uno plenamente a tu deseo de que ojalá algún día sepamos el porqué de toda esta situación (y de tantas otras).

    Hoy he leído (y esto es un no parar) que según se desprende del cuaderno de venta, la rentabilidad de la cartera crediticia de Catalunyacaixa es de un 1,8%. No hace falta ser un genio para adivinar la calidad del numerador y denominador de ese ratio, ni el tipo de préstamos que la componen (como tampoco cómo, a quién y en base a que gestión crediticia se concedieron) si es que, efectivamente el ratio es correcto.

    A estas alturas, ni me fío de lo que se vende, ni de quien vende, ni de quien compra, no vaya a ser que el Santander pretenda de nuevo ganar 3.000 millones en dos meses y medio como, presuntamente, dicen que ganó con sus compra/ventas en Italia.

    Saludos



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  3. Francamente...complicado lo teneis,soy empleado de UNNIM y me suena una parte de la música...y la letra, nosotros hemos tenido mucha suerte, y realmente deseo lo mejor para los empleados. (para según que ¿directivos? que se jodan).
    Todo apunta a retirada de la subasta de forma general si no existe EPA. Y si se retiran....malo, muy malo.
    Suerte

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    1. Gracias por tu lectura y comentario.

      Ojalá todo salga lo mejor posible para los empleados, porque al fin y al cabo y al igual que los clientes, no tienen la culpa de nada sino más bien todo lo contrario.

      La verdad es que con el "vaivén" de noticias que rodea al proceso de su venta, la noticia puede salir por cualquier lado e intuyo que, sabiéndose o no, será con mucha EPA (del tipo que sea) y con muy poca justicia para los culpables de la situación.

      Saludos

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