miércoles, 5 de febrero de 2014

Catalunyacaixa…cuanto más vendo, más (problemas) tengo

Agosto de 2013. Toda la prensa se hace eco de la venta de la gestora inmobiliaria de Catalunya Banc a los grupos inversores Kennedy Wilson y Värde Partners. Un proceso de venta que se había iniciado el mes de abril, estando aún al frente de la entidad su anterior presidente, el despedido procedentemente, Adolf Todó.

La operación fue vendida a bombo y platillo por la entidad, como un éxito rotundo, tanto por el hecho de que suponía la primera operación de este tipo realizada por una entidad financiera en España, por la terna inicial de 25 candidatos interesados, como por las anunciadas plusvalías que proporcionaría la operación y por el cumplimiento que suponía de las condiciones impuestas por Bruselas en cuanto a la obligación de deshacerse de sus negocios no estratégicos.

Releyendo entonces la noticia con menos entusiasmo corporativista, hay que decir que la misma se concretaba realmente en un compromiso de venta, con fecha límite para final de ese año, por un importe que oscilaba entre los 31 y 65 millones de euros en función de la determinación y situación final de la cartera inmobiliaria a comprar, así como de otros aspectos en materia laboral y tecnológicos. Esta cartera correspondía a un valor aproximado de 8.700 millones correspondientes a los activos tanto propiedad de CX como de los traspasados en su momento a la SAREB.

Recopilando hasta aquí, sería un tanto necio no darse cuenta que la noticia acumulaba en este punto no pocos elementos dignos de “mal fario” y desconfianza: venta iniciada por el nefasto equipo directivo anterior con Adolf Todó y Jaume Masana al frente, operación netamente especulativa por parte del comprador, ya que se trata de fondos buitre cuyo objetivo es la obtención de máxima rentabilidad en el menor tiempo posible sin más contemplaciones “técnicas”, con la vigilancia, tutela y patrocinio de los responsables del FROB al frente -¡ay¡-, una venta a 4 meses vista con una horquilla de precio exageradamente amplia y poco concreta  y, finalmente aunque no menos importante, de una entidad como Catalunya Banc con un contrastado y reiterado histórico de fracasos en todo los procesos en la que es protagonista.

Esta operación no fue un hecho aislado en la banca española, ya que con posterioridad, otras entidades financieras cerraron operaciones similares de desinversión inmobiliaria sin más contratiempos. Los propios Kennedy Wilson y Värde Partners compraron al Banco Popular el 51% de Aliseda por 815 millones de euros, mientras que Banco Santander se deshizo del 85% de Altamira en favor de Apollo. A su vez, CaixaBank vendía Servihabitat por 310 millones a TPG, mientras Bankia se embolsaba 90 millones procedentes de Cerberus por Bankia Habitat.

Pero las negociaciones a medida que se acercaba el plazo marcado para su finalización, no cuajaban, hasta el punto que ambas partes establecieron una prórroga hasta finales de enero de este año que, finalmente y una vez vencido el plazo, han supuesto la retirada del compromiso por ambas partes.

Las versiones sobre dicha disolución son dispares y nada transparentes. Por un lado, los representantes de Catalunya Banc se han convertido en unos auténticos expertos, habituados como nadie, en justificar y argumentar sus fracasos de venta. Y entre los motivos publicados, se encuentra el ya tan manido como cansino, de que la oferta recibida no es suficiente considerando la abundancia de ofertantes que suscitó, y sigue suscitando según ellos, la venta de su filial y claro, es de imaginar que unos querían pagar 31 millones y poco y CX consideraba que lo justo hubiesen sido los 65 y poco menos. Otros argumentan que a finales de año, Kennedy y Väde Partners ya se hicieron con la filial inmobiliaria del Banco Popular, lo que les supuso un fuerte desembolso de 715 millones de euros (más otros 100 variables en función de la evolución del negocio conjunto).

Algunas fuentes apuntan, que uno de los impedimentos ha sido las pretensiones impuestas por CX, en cuanto a la máxima conservación del número de puestos de trabajo de la filial en la operación (unos 200 aproximadamente). Una pretensión que nos parece poco creíble, rozando el cinismo, proviniendo de la misma entidad que está en proceso de despido de más de 2.000 trabajadores en base a un ERE, que además esta denunciado en la Audiencia Nacional y que implica el cierre de más del 30% de sus oficinas en base a unos criterios bastante lejanos y remotos a cualquier consideración de rentabilidad, y que está generando no pocos conflictos internos por la arbitrariedad interpretativa de las condiciones pactadas.  Al menos, así lo reflejan las circulares de sus sindicatos (…y para que ellos se quejen, considerando su triste y vergonzoso papel en el proceso, ya es significativo, aunque previsible).

Hace unos días, respondíamos a un comentario recibido en una entrada anterior del blog que cualquier cuento cuyo protagonista fuese CX siempre tendría un “colorín colorado” incierto y rocambolesco. Y con la noticia del fracaso de venta de la filial inmobiliaria, parece que la predicción se hace de nuevo incontestable. No hay que olvidar que el propio FROB y De Guindos habían dado por cerrado y descontada la venta de la inmobiliaria de CX como un atractivo más de cara a la venta de la entidad. Incluso a mediados de enero, declaraban que todo y las dificultades en cerrar la venta, no habían contactado con otros compradores por la expectativa y confianza que tenían en cerrarla en breve.

Desde aquí nuestra más efusiva “felicitación” a todos los participantes de este espectáculo tan dantesco y deplorable como anodino por su repetición, plagado como siempre, de la costosa comparsa de asesores y consultores (N+1 y Deloitte Abogados como asesores financiero y legal de CatalunyaCaixa). Veremos cómo les sale la venta de su gestora de fondos, aunque no dudamos que el cuaderno de venta, al menos, quedara precioso.

Lástima que no podamos hacer lo mismo con los empleados de estas filiales, que no es difícil imaginar, estarán siendo obligados a vivir un nuevo vía crucis de trágica espera en manos de unos responsables a los que les tienen muy bien tomada la medida de sus hazañas y méritos, sabiendo perfectamente lo que pueden esperar de ellos y, por las noticias que tenemos, desamparados totalmente de sus representantes sindicales. Nuestro ánimo a todos ellos.



miércoles, 15 de enero de 2014

Catalunyacaixa, Catalunya Banc, Catalunya Guindos

- Oiga!, ¿usted o es un descarado o es que se le han pegado las sábanas esta mañana y ha salido o toda prisa de su casa?
-  Pero señora, ¿Cómo se atreve? ¿Por qué me dice eso?
-  Pues porque va con la bragueta abierta y enseñando la chorra caballero.

Posiblemente no es la forma más elegante de empezar un post destinado a un blog, pero después de leer los 2 titulares que ha copado Catalunyacaixa ayer y hoy en la prensa, nos ha salido la vena un tanto ruda.

Por un lado, ayer, El Mundo se hacía eco de las declaraciones de De Guindos, sobre los 12.000 millones de euros destinados en ayudas a Catalunyacaixa, dándolos por pérdidos, así como de los 15.000 millones adicionales, que de momento, iba a necesitar la CAM, vendida en el 2.011 al Banc Sabadell, y que aunque no se refirió a ello directamente –ya conocemos a De Guindos en estas lides-, ya anticipamos que también se darán por perdidos. Es sólo cuestión de tiempo que se dé cuenta, de lo que todo el mundo ya sabe desde hace mucho tiempo: que lleva la bragueta abierta.

Si hacemos memoria, la CAM se vendió al Banc Sabadell por 1€, tras ser recapitalizada con 5.249 millones y asumiendo el vendedor, durante 10 años, el 80% de las pérdidas derivadas de su cartera problemática –delicioso eufemismo este- de activos, valorada en 24.000 millones. En realidad, la protección era para el 100% de su cartera, ya que si los datos son ciertos, y con la CAM eso es mucha temeridad, en el momento de su venta disponía de una provisión de 4.000 millones a tal efecto. Total, que no es difícil deducir de los datos anteriores, que no era una cartera problemática, sino una mierda de cartera –financieramente hablando, claro está- que tendrá que pagarse totalmente con dinero adicional.

El resto de la historia de la CAM, se puede repasar entre juzgados, demandas y condenas de sus dirigentes. Ya sea por la pensión vitalicia de 370.000€ de su máxima mandataria María Dolores Amorós, cobros irregulares de dietas, concesión de créditos en sospechas condiciones a familiares y “allegados”, sociedades pantalla para la creación de holdings hoteleros, fraudes fiscales varios, etc. etc. Vamos, el habitual y asqueante cuadro de “síntomas” al que, desgraciadamente, ya hemos asistido en tantas ocasiones en este tipo de entidades financieras.

Hasta aquí la historia de Rinconete, y a escasos metros, nos queda la de Cortadillo ¿Qué se puede decir de Catalunyacaixa a estas alturas? Quizás, y de ahí el principio de este post, que todo el mundo sabía que en este asunto había muchos “actores” con la bragueta abierta y que la “chorra” que ahora nos están enseñando, la de dar por perdidos los 12.000 millones que recibió en ayudas, todos se la habíamos visto.

Habría que decirle al Monipodio particular de esta historieta, un tal De Guindos, que eso era conocido, sabido y anticipado por todos, hasta por él mismo. Y que del torpe y errático polvo de sus  decisiones en el asunto de Catalunyacaixa, viene el infumable, indigerible e invendible lodazal en el que se ha convertido esta entidad. Porque, ya hay que ser torpe e incapaz, para conseguir que lo que valía nada, acabe valiendo menos, perdiendo de por medio 12.000 millones de euros. Y eso que se lo advirtieron, no pocos de la extensa lista de gabinetes y agencias de consultoría y auditores contratadas –y convenientemente pagadas- para encontrar un padrastro a esta entidad, cuando por pura chulería decidió suspender la última subasta, no aceptando las ofertas que tenía encima de la mesa y permitiendo que el deterioro económico, léase coste para todos, hasta el día de hoy sea el que es.

Parece sin embargo, que este vía crucis aún tiene pendiente por depararnos perlas nada despreciables. Y si hasta ahora, las ya oídas en estos 2 últimos años sobre Catalunyacaixa no han sido pocas: una entidad con gran valor de marca, ya saneada y con una gran liquidez, con numerosos pretendientes, que no se venderá por trozos aunque sin descartar ninguna opción, que se propone realizar banca de proximidad, de Km.0, etc., la leída hoy mismo sobre la convocatoria de reunión realizada por el gobierno a la Generalitat para decir que hacer con ella, nos parece una delicia.

Brevemente, la noticia hace referencia a una reunión de alto nivel convocada por el gobierno –se menciona a Economía, Hacienda, FROB y Banco de España- con representantes de la Generalitat y de la sociedad financiera e industrial catalana para tratar sobre las posibles alternativas de futuro de esta entidad.

Habrá que esperar, que dicha reunión no la abra nuestro ministro con la mismas declaraciones que dejó ayer sobre Catalunyacaixa: “su agujero no tiene parangón” o lo de “algún día cuando se haya privatizado, vendré a hablar de Catalunyacaixa”…o quizás sí, porque si sus contertulios de reunión son del nivel que imaginamos, quizás le respondan: Hombre Luís, que no se lo cuentes a los españoles, que no están preparados, vale, pero a ¿nosotros tampoco?

En cualquier caso, nos cuesta imaginar esas declaraciones en alguien que tiene la intención, deber u objetivo –tanto da- de vender algo, refiriéndose en esos términos a su mercancía. Quizás es que se haya cansado de manosearla tanto, pero aún así, en boca de un ministro dan mucho miedo, pero sobre todo, abren muchas incógnitas y sospechas. Con vendedores así...

Teniendo en cuenta la trayectoria hasta la fecha de este asunto, nos resulta complejo determinar si este último movimiento se trata de un acto desesperado, de un guiño Rajoy-Más, o de un órdago, con amenaza incluida, a los asistentes de esa reunión bajo el eufemismo de confeccionar una “subasta a medida” para Catalunyacaixa. Incluso cabe la posibilidad de que sea todo a la vez. Porque el contexto es sumamente complejo para “todos” los asistentes.

De Guindos tiene con Catalunyacaixa un pozo sin fondo del que no ha podido desprenderse, que se le irá haciendo cada vez más grande y por el que sabe que no puede pedir nada, sino todo lo contrario. Además, tiene pendiente de resolver la situación de CEISS en cuanto si se le convertirá en otra entidad en la que tendrá que poner dinero y luego venderla (y ya sabemos lo bueno que es vendiendo este caballero).

Artur Más está inmerso en otro follón, su proceso soberanista, en el que él mismo se ha metido, de futuro y proporciones nada sencillas de anticipar. Además, ha puesto en marcha o está en ello, el camino para disponer de un banco público propio, que ya ha obtenido la luz verde en el parlamento catalán, y que pasaría por la equiparación del ICF (Instituto Catalán de Finanzas) al resto de entidades de crédito ¿Catalunya Banc es la ficha bancaría que le falta a Artur Más?

El resto de “convocados”, financieros e industriales, se moverán previsiblemente por sus propios intereses los primeros, como ya han hecho alguno de ellos, tomando posiciones ante el proceso soberanista, un tanto distanciadas de dicho proyecto, y los segundos, además, por el especial cariño y recuerdo que le tienen a De Guindos, como es el caso del presidente de CaixaBank, Isidre Fainé por, entre otros episodios, la subasta de NCG.


Estando así las cosas, será interesante conocer qué “toda o parte”  de Catalunyacaixa es la que se pone a la venta -¿Cuál es rentable?- y de qué forma, o si, como se dice en algunos rincones, existe una voluntad de la parte catalana, de mantenerla como está hasta que pasé la crisis beneficiándose del tope de 2017 establecido por Bruselas, se resuelva además el proceso soberanista catalán, y claro está, siendo necesaria la inyección de ¿unos cuantos de miles de millones? … más, para finalmente ¿entregársela a quién?


miércoles, 8 de enero de 2014

La Banca… ¿Incentivar la honestidad?

Hoy se ha publicado en la prensa económica, la adhesión de la CNMV a las directrices establecidas por el ESMA, sobre políticas y prácticas de remuneración donde se recogen los criterios que las entidades bancarias deberán tener en cuenta en el diseño, implantación y control de los sistemas de remuneración al personal en contacto con la clientela o con un impacto significativo en el servicio prestado.

La pretensión de dichas directrices es poner fin a la práctica habitual en el sector financiero, de vincular una parte de la remuneración, vía bonus o incentivo, a la consecución de ciertos objetivos de venta en uno o varios productos que, en numerosas ocasiones, pueden suponer un evidente conflicto entre los intereses del empleado, por venderlos únicamente a causa de dicho incentivo y los de los clientes por no adaptarse ni a su perfil ni a sus necesidades.

La directriz tiene un ámbito de aplicación a clientes minoristas, es decir, a particulares y, en la medida de lo posible, a  profesionales. Entrando en vigor, en el caso de España, el próximo mes de febrero, contempla como incentivos, tanto los financieros (efectivo, acciones, préstamos en condiciones preferentes, incrementos salariales, etc.) como los no financieros (promoción profesional, seguros, descuentos o prestaciones especiales, móviles, etc.).

Como suele ser habitual en este tipo de directrices, tanto a nivel de organismos europeos como nacionales, hay que tener en cuenta que estos estamentos suelen diferenciar, entre las directrices que son de obligado cumplimiento (tendrán que hacer….) y las que únicamente se mencionan a nivel de recomendación (deberán hacer…). En cualquier caso, recomendamos su lectura mediante el primer enlace insertado al principio de este artículo.

El tema no es banal. Ya que los sistemas de incentivación que han venido desarrollando las entidades financieras en este país son los responsables de no pocas de sus malas prácticas bancarías  y con las más que conocidas consecuencias para la mayoría de sus clientes.

Por si eso fuera poco, esos sistemas han sido también los responsables en buena parte, del progresivo deterioro de la calidad corporativa de esas entidades, del truculento y perverso desarrollo profesional y cualitativo de un número significativo de sus mandos, así como por convertir, en meras palabras sin sentido, pero sobre todo, sin hechos reales ni constatables que las corroboraran, conceptos tan elevados y grabados a fuego en la mayoría de las definiciones estratégicas de las entidades como el trabajo en equipo, honestidad, gestión del conocimiento, competitividad positiva, proyección profesional, etc.

Cierto es que el problema no es nuevo, ya que modelos de incentivación por ventas han existido siempre y, con toda seguridad, seguirá siendo así. Pero donde debería centrarse el debate no es en su existencia, sino en su formulación, en su elevada proliferación en los modelos de comercialización de productos y en sus consecuencias “sociales”.

Como era sabido por todos los profesionales de esas entidades financieras (hablamos de los profesionales de verdad, por supuesto), dichos sistemas de incentivación y los de medición y seguimiento de la productividad que los sustentaban, sólo podían ofrecer a medio/largo plazo, los resultados que han ofrecido, es decir, unos sistemas y modelos comerciales basados únicamente en los resultados, dónde la cantidad siempre estaba por encima de la calidad y amparados, a tenor de su real eficacia, en que no importaba el engaño o mentira que incorporasen si el producto se había vendido (o deberíamos mejor decir, “colocado” a quien fuese).

Estos “principios”, posiblemente habrán promocionado fulgurantemente la carrera de miles de comerciales de tres al cuarto. Habrán salvado el trasero a no menos número de “jefecillos” de alta parábola y baja cuna, parlanchines de profecías y milagros comerciales (…estamos pensando en alguno de ellos de calva reluciente y otrora castellano porte que “paqué”…)  y hasta llenado sus casas de I-pads, de I-phones y de I-pods, pero también de I-mbéciles, de I-ncompetentes y de I-nútiles las entidades financieras que adoptaron tales procedimientos.

La directriz del ESMA es irreprochable tal vez. Pero también será inútil. Porque si bien es posible que el descaro de dichos sistemas de incentivos, se vea atenuado por cualquier silogismo metafórico y eufemístico en la reformulación de sus reglas. También es cierto que, como hasta ahora, los empleados que no vendan en la medida y cuantía los productos que “tocaban”, serán expedientados o sometidos a cualquier presión laboral que se considere más oportuna y aquí paz y después gloría.

De hecho, a nadie se le escapa que es muy fácil incentivar la captación de recursos de manera global –una generalidad exenta de conflicto con estas nuevas directrices- y luego, presionar ampliamente a los empleados, mediante correos o cualquier otra vía, para vender el producto X que corresponda.

Bien cierto es que la evolución de las especies es un proceso de velocidad infinitesimal…pero ¿para qué necesita ir más rápido en una especie tan poco exigente, a veces, como la nuestra?

Conseguir, si es la verdadera voluntad, un sistema financiero cuyos elementos desarrollen una actividad que no provoque, directa o indirectamente, controversia constante entre sus intereses y los de sus clientes, es un propósito que requiere reformular profundamente muchas de las “reglas” de juego actualmente existentes, así como el talante y perfil de sus “jugadores” (banqueros, organismos reguladores, agentes políticos, sindicatos, etc.) y, sinceramente, teniendo en cuenta su perfil de partida actual, esa voluntad de cambio, se nos antoja lejana…pero que muy lejana.



lunes, 23 de diciembre de 2013

No solo para mañana...sino, para siempre: Feliz Navidad

Felicitar la Navidad es fácil, desearlo de corazón requiere más esfuerzo. Quizás, perder algunos gramos de uno mismo para dárselos a quienes se lo deseamos.

Dejar huella es sencillo. Lo difícil es hacerlo en la gente especial, la que vale la pena y además, conseguirlo sin ninguna orden, sin galones, sin balas ni gritos.

Escribir lo hace cualquiera. Contar algo, sólo unos pocos menos. Hacerse entender cuesta más. Pero escuchar de alguien como respuesta a nuestras palabras: “sé lo que quieres decirme y porque”, es comunicarse de verdad. Es hacer sentir.

Todos los que participamos en este blog, os deseamos, con todas nuestras fuerzas, que este año lo despidáis pudiendo haber perdido unos centenares de gramos, que ninguna ola moribunda de ninguna playa, pueda borrar vuestras huellas nunca y que viváis cada día, de todos los siguientes, la felicidad de estar rodeados de personas con las que sentir…de verdad.

Permitidnos cerrar esta, quizás atípica felicitación navideña, compartiendo con vosotros un cuento de Jorge Bucay que lleva por título “El Buscador”:

Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco es alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente para quien su vida es una búsqueda.

Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.

Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de aquel paraíso multicolor. Sus ojos eran los de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción… "Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días". Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar… Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía "Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas".

El buscador se sintió terriblemente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

- No ningún familiar - dijo el buscador - ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?

El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fu lo disfrutado…, a la derecha, cuánto tiempo duró ese gozo. ¿Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?… ¿Una semana? ¿Dos? ¿Tres semanas y media?… Y después… la emoción del primer beso, ¿Cuánto duró? ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … ¿Y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? … ¿Y el casamiento de los amigos…?, ¿Y el viaje más deseado…? ¿Y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…? ¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?… ¿Horas?... ¿Días?

Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba.

Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido...


viernes, 20 de diciembre de 2013

Catalunyacaixa ... Km.0

Como se suele decir, ir al entierro de la propia, con la amante esperándote a la puerta del cementerio es algo que uno debe evitar, a ser posible. Y si encima, se es el autor de su muerte y el entierro te lo pagan, pues más aún. Porque una cosa es fingir abatimiento y desolación, y otra, recibir el pasamano de condolencias y abrazos enfundado en unas bermudas floreadas, con el Grecian 2.000 recién emplastado y los bolsillos repletos de preservativos. No es que las formas sean esenciales, pero la esencia de algunas actitudes, si que requieren de ciertas formas.

La eficacia de los mensajes audiovisuales está fuera de toda duda: la publicidad se basa de forma fundamental en ellos, las empresas y gobiernos dedican importantes recursos a este ámbito y hasta los equipos de fútbol, ante retos importantes, los utilizan para motivar a sus jugadores y seguidores. Pero esa misma eficacia, como todo en manos de según quién, se pueden convertir en un arma de doble filo, ya sea porque la torpeza en su construcción y utilización, envíe un mensaje equivocado, o bien, porque dejen al descubierto la verdadera esencia y catadura moral del emisor de dicho mensaje. 

Un ejemplo deplorablemente significativo, fue la utilización de los medios audiovisuales por el partido Nacionalsocialista, desde el año 1.933 hasta casi el final de la II Guerra Mundial en 1.945. Claro que a Goebbles –ministro de propaganda durante el 3er. Reich-, todo lo referente a la catadura moral de sus mensajes se la traía al pairo. Algo que, como veremos más adelante, sigue pasando hoy en día.

Avancemos casi 70 años. Esta semana, Catalunyacaixa, en pleno proceso de despido/entierro de más de 2.000 empleados, la mayoría por el cierre total de su red de oficinas de fuera de Cataluña, ha tenido la feliz idea de poner a disposición de todos sus empleados de Catalunya –o casi, ya que al parecer y por error, también lo han podido visionar algunos de fuera- un video para dar a conocer, por así decirlo,  cuál será a partir de ahora, su posicionamiento y estrategia de marca en el desarrollo de su banca comercial.

No es necesario mencionar, pero nos apetece, que al igual que a nuestro afligido y disoluto crápula del principio de este artículo,  Catalunyacaixa actualmente se encuentra enterrando al 30% de su plantilla –algunos, con sepelio anunciado para el día de Nochebuena incluso ¡qué detalle¡-, con una “ceremonia” valorada, en casi 20.000 millones de euros, que además, le ha salido “gratis”, y con una demanda pendiente en contra en la Audiencia Nacional para la impugnación de su ERE y otra ampliada contra sus sindicatos representativos, por violación de los derechos fundamentales en la constitución de la mesa negociadora y, por si fuera poco, con una contabilidad “digital” –léase, a dedo- entre despedidos, recolocados, enchufados en zona Core, etc…

Casualmente, hemos tenido la oportunidad de visionar el video, algo que agradecemos profundamente a nuestros contactos, y salvo echar en falta imágenes en blanco y negro de voluptuosas valkirias lanzando la jabalina o la de musculosos y rectilíneos efebos desfilando al paso de la oca, lo demás…lo tiene todo.

Para empezar, su lema central: Catalunyacaixa, km. 0. Puede que los “creativos” de Catalunyacaixa, resulta ahora que son profundos admiradores de Ismael Serrano, o que le hayan lanzado al Sr. Más, un sutil y abnegado ofrecimiento para que  la ubicación de la sede central rivalice en equidistancia y génesis kilométrica con la Plaza del Sol. No obstante, nos inclinamos a pensar que todo imperio requiere de su centro, y ahora, Catalunyacaixa quiere que el suyo sea Catalunya y que les jodan a los “muertos” de fuera, que no siempre son los mejores los que se van antes ¿verdad? y menos en Navidad.

El video pretende intensificar y justificar la orientación de Catalunyacaixa hacía el desarrollo de una banca de proximidad, concepto este nada novedoso ni innovador como mensaje, ni como estrategia de relación cliente-entidad en el mundo financiero ¡menudos son ellos estableciendo vínculos emocionales¡ pero que a tenor de su contenido, mensajes y oportunidad de aparición, hace muy difícil creerse que ese sea únicamente su objetivo. ¿O acaso no respondía también a una estrategia de proximidad de relación con el cliente el disponer de centenares de oficinas fuera de Catalunya que antes no existían? ¿La decisión de su cierre era por rigor y fidelidad a esa estrategia? ¿Ahora con esas oficinas de menos, más cerca de qué clientes estarán?

El problema de mezclar las churras con las merinas, es que luego no hay quien las distinga en el rebaño, pero a los “ideólogos” de este video, si que se les distingue y de qué manera. Qué tiene que ver el concepto de banca de proximidad con: “Consumir productos de la zona donde vives, en lugar de traerlos de otras partes del mundo”, “obtenerlos directamente con todas sus propiedades y sin intermediarios”.

Un concepto, el de la banca de proximidad, que por cierto se encuentra actualmente en entre dicho –excepto para el caso de las cajas rurales-, por factores tan relevantes, entre otros, como la progresiva concentración de entidades bancarias de este país, reduciéndose a 3 grandes, el irrecuperable desprestigio social, moral y ético de la banca por sus actuaciones, el agotamiento del crédito, mientras la banca destinaba la barra libre del BCE a la compra de deuda, etc. Y si no, que se lo pregunten a la desaparecida Unnim, cuando en octubre de 2.010 puso en marcha una campaña con las mismas pretensiones. Aunque dudamos si la campaña que mostraron a sus empleados, les invitaba a consumir productos únicamente de las localidades de Sabadell, Terrassa y Manlleu.

Pero dejando aparcados esos aspectos más “académicos” y centrándonos en el mensaje emocional (ya que hablamos de banca de proximidad y vínculos emocionales), el video es patético, horrendo y sangriento. De una falta de escrúpulos y de respeto profesional y personal hacía los empleados de esa entidad, especial y notoriamente para con los despedidos de fuera de Cataluña, que clama al cielo y propio de una miseria de actuación de quienes no tienen ningún tipo de escrúpulos ni pudor en mostrarse de esta manera.

Hasta hoy, los empleados que sacaron adelante y con toda su profesionalidad y orgullo de “llaneros solitarios” la marca de Catalunyacaixa fuera de Catalunya no ejercían esa banca de proximidad, ya que al contrario de lo que reza el video: “conocer la persona que los cultiva –los productos-, tener la garantía de quién lo ha hecho, cómo lo ha hecho y con quién haces el trato cuando lo compras” era algo que no podían ofrecer a sus antiguos clientes, ya que no estaban a la altura para ello. Por eso era necesario un video para recordarlo, al más puro estilo de Leni Riefenstahl.

Una empresa, como no, puede rectificar su estrategia, modificarla y adaptarla a nuevas necesidades y circunstancias. Pero lo que no puede hacer, es hacerlo despreciando sus anteriores decisiones, ni a los soldados que las llevaron, y con éxito, adelante. Y menos aún, después de fusilarlos sin venda y sin honores.

Renegar y menospreciar del pasado y de quienes eran los tuyos, no es un camino válido para crear absolutamente nada. Y mucho menos hacerlo con un video lleno de truculentas intenciones que, aunque nos pese tener que entrar en ese terreno argumental, cuesta mucho no tildarlas de un nacionalismo excluyente y perverso, haciendo además que su contenido, solo pudiese ser accesible en las oficinas de Cataluña.

Y todo esto, con la necia justificación de poner en marcha una banca de proximidad, una banca de kilometro 0, una banca que “no quiere llegar a todas partes, sino estar más cerca de un lugar, de una realidad para aportar soluciones más a medida”.

Estamos convencidos, que además del nauseabundo orgullo –uno más-, que habrán sentido los empleados de fuera de Cataluña al conocer lo que su empresa, por poco tiempo, siente de las otras realidades que no sean las de Cataluña, sus no menos de centenares de miles de clientes, cuyos orígenes se encuentran fueran de Cataluña, también sean conscientes del tipo de empresa de la que son clientes, o al menos, lo sean antes de que un día se encuentren, al entrar en su oficina, 2 colas: una “pels que volen obrir un compte” y otra “para el resto de realidades”. Por cierto, ¿le darán un crédito a una empresa de Vic para comprar maquinaria en Sevilla?

No podemos dejar de preguntarnos realmente qué persigue un mensaje así o como se dice en Derecho: ¿A quién beneficia? Porque videos y “Powerpoints” para vender banca de proximidad, en Google, hay para hartarse sin tener que recurrir a esos fundamentos.

De todas maneras, estaremos atentos a las posibles reacciones de sus sindicatos a dicho video, salvo claro está, que ellos como hasta ahora, se apunten también al carro de defender a sus trabajadores en función de la realidad más conveniente.


lunes, 16 de diciembre de 2013

La ira, la soberbia, la avaricia….

Debe ser que este post, trata de los pecados capitales. Tales como los que le dan titulo y otros tantos, que albergan o albergaron, algunos, sino muchos de los que han sido el santa sanctórum de este blog.

En algunos momentos de nuestra historia, la de nuestra cultura y civilización, pecado capital fue la tristeza y nos hacemos defensores de que así fuera y sea, no por lo triste que se muestra este panorama económico, social y de valores, que lo es más para unos que para otros. Sino por lo triste que ha sido en muchos, su comportamiento ante semejante menguado, manipulado y sesgado, respeto y tratamiento de los derechos que les asisten como trabajadores. Tanto esconder la cabeza a modo de avestruces, y tanto mirar para otro lado, fingiendo injustamente que no veían lo que les caía encima a ellos y a sus compañeros, han invertido profundamente en el caudal de la falta de respeto a los derechos de todos los trabajadores, no solo de ellos mismos como tales.

Lo nunca visto es que esa tristeza de espíritu, haya consentido y siga consintiendo, que estómagos agradecidos, como están demostrando ser los sindicatos y en su nombre los sindicalistas, sean capaces de vender a sus leales valedores, sus afiliados. Y a sus no tan leales en cuanto al pago, pero si fieles defensores, los trabajadores sin afiliación, sin que ninguno, afiliado o no, haya tenido ni un minuto de gloria, más allá de en estos blogs, en los que les hemos dado cancha abierta, para que con nosotros, les llamaran de todo menos…sindicatos y soltaran algunas de las muchas verdades que siguen guardadas en la intrínseca memoria de muchos de ellos.

La gula, la avaricia, la soberbia, sobrevenidas juntas ante una partida que ya se verá como se ha repartido económicamente, dado que moralmente, la falta de ética, es tan latente, tan candente y tan aberrante, que a duras penas puede reconducirse, se anule un ERE o no. Esto sí que es triste. No obstante, como sabemos sumar, restar y hasta dividir, y aunque hubiera que hacer la cuenta de la vieja, con dedicación infinita, procuraremos ver si cuadra lo dicho, con lo hecho, cosa que se nos antoja bastante difícil. Pero al tiempo.

Siempre hemos hecho alarde de que nuestro interés estaba con lo que a nuestro parecer y con todos los respetos, nos parecía justo, y por ello, hemos hablado de la desgana y tristeza de espíritu de los empleados. Y de nuestra falta de aceptación por los “sindicatos” que no se han comportado en ningún momento como “sindicatos”, pero en modo alguno hemos de olvidarnos de todos aquellos que no hemos nombrado nunca. 

De todos los que más o menos puteados por sus circunstancias vitales, se han ido entre el ERE anterior y el actual. No olvidamos tampoco, a aquellos que, por fortuna y “cuna” al parecer, también en este preciso y precioso espacio de tiempo entre-eres, muchos se han ido con pan y medio debajo del brazo, mientras a otros les han dejado solo un colín con juicios y amenazas múltiples y variadas y en situaciones que han dañado la salud y estabilidad emocional de ellos mismos y de algunos de sus familiares. Y por lo que también deberían estar en pie de guerra los señores sindicalistas, dada la injusticia soberana cometida a las claras y a vista y conocimiento de muchos que siguen callando, sin hacer nada.

Olvidarnos de quien y quienes han ejercido la tarea de la amenaza, sería demasiado empatizar con la mediocridad de quienes la ejercen y la han ejercido y por ello, pero sobre todo por esos que la han sufrido, nos negamos a esconder esa verdad atronadora.  Es bastante fácil decir en tu feudo eso de…”Yo solo aviso. Deja de opinar en redes sociales y de hablar mal de la caja, o te puedes encontrar con un expediente e irte sin nada”. 

Y pensar que la nobleza de quien recibe esa amenaza, la callará para siempre y la esconderá como pago al buen trato dispensado por la caja y ¿Lo mucho que te ha ayudado económicamente? ¿La estabilidad familiar que te ha aportado con sus horarios maratonianos? O ¿Lo bien pagado que te has ido por opinar con acuerdo a la basura que se ha publicado en todos los medios de comunicación, sobre una entidad podrida hasta la médula? Esto es soberbia, un pecado capital que demuestra la carencia de valores y el consentimiento social para con estas  y otras muchas actitudes imperdonables y vergonzosas.

Innegablemente hay que romper una lanza por los que faltándoles escasos días para cumplir los 50, y a pesar de no haberse cerrado su oficina aun, han sido puestos de patitas en la calle. La ética está en decadencia…qué coño, la ética es algo que para muchos es desconocida absolutamente.

No es tan difícil romper una trayectoria de comportamiento nefasto, y más aun cuando estamos en “Navidad” desde hace días. ¿Tan difícil es hacerlo bien e intentar quedar bien con los empleados, que además quieren irse, y dejarles un buen sabor de boca? Parece que sí. Hay que dejar claro, que cuando uno es mediocre mequetrefe, aspirante a parecer buena gente, pero obediente al “poder oscuro” no deja de ser una mierda pinchada en un palo, ni en “Navidad”. 

Que nadie tenga valor, cojones, como diría nuestro querido Ramiro Franco, o un poco de moral y ética, para parar estos despropósitos, no solo es coronarse de los peores atributos de los que pueden adornarse los mediocres, para demostrar cuál es su esencia, pero sobre todo, cual es su valía.  Su valentía queda más que demostrada ante su ocultamiento para no dar la cara y defender lo que ha sido capaz de decirles a los empleados, creyendo que jamás sería público.

Lamentables actuaciones, una tras otra. Lamentables autoconsideraciones de bondad y  benevolencia, por quienes no conocen el valor de la ecuanimidad, empatía, esfuerzo, trabajo, tesón y respeto para con los demás, en quienes por su cargo o condición deberían haberlo demostrado sobradamente y han demostrado su mediocridad, su podredumbre, su carencia de valores y como único estandarte han llevado a gala la ira, la soberbia, la avaricia… Queda recordar que entre esos, aun queda alguno, que no merece estar al lado de semejante basura y no le queda más remedio que estar, por asegurar el pan de los suyos.

Y este es el bagaje y equipaje de calidad humana puntera, que le queda a una entidad que aspira a ser ¿comprada? Si no se vende, que no la lleven a Cáritas, que las personas necesitadas, se merecen algo bastante mejor.


lunes, 25 de noviembre de 2013

Catalunyacaixa...la “dignidad” de vender hasta el último día

Este pasado viernes, Catalunyacaixa con su presidente al frente José Carlos Pla y su director financiero Josep María Panicello, presentó el resultado de la entidad acumulado hasta septiembre.

Como no podía ser de otra manera, el contenido de sus declaraciones, en fondo y forma, no desmerecieron un ápice la extensa y consolidada trayectoria de desgraciadas y contradictorias noticias a las que esta entidad nos tiene  habituados.

Presentar un resultado positivo de 187 millones de € gracias, básicamente, a obtener 470 millones de ingresos por el vergonzoso canje de los híbridos ya requiere de una inestimable dosis de cinismo "contable". Pero si además,  consideramos que los obtiene habiendo recibido 12.000 millones en ayudas directas, habiendo traspasado más de 6.000 millones en activos, tóxicos no por azar, a la Sareb, a punto de cerrar el 35% de sus oficinas sin ningún criterio de rentabilidad y obligando, sí, obligando, a despedir a más de 2.000 de sus trabajadores, entonces, la única manera digna y decente de presentarlos debería ser con mucha humildad, honestidad, respeto y una elevada dosis de congruencia.

Pero como ninguno de estos adjetivos ha sido nunca aplicable ni a la gestión ni a los gestores de esta entidad, el único camino posible fue hacerlo con todo lo contrario.

Así, a su director financiero no se le ocurre otra cosa que declarar que Catalunyacaixa ya ha cumplido con dos de sus principales objetivos: estafar a sus clientes tenedores de híbridos y echar a la calle a más de 2.000 empleados. Y sí, si él no hizo gala de ninguno de los adjetivos mencionados, nosotros tampoco tenemos porque recurrir a los eufemismos con los que se sirvió para describir dichos objetivos.

Porque si él, no siente ni el más mínimo respeto por todas las personas que han perdido sus ahorros por confiarlos a la entidad de la que él es su director financiero, ni tampoco se le cae la cara de vergüenza en calificar como “salida no traumática” el enviar al paro a más de 2.000 personas, a nosotros no nos sale de los cojones ni ser fieles ni literales a sus palabras exactas.

Aún así, reconocemos que el talante de tales declaraciones, es fiel a la más irreprochable dinámica de desprecio de la que hacen gala no pocos de los dirigentes, mandos intermedios y sindicalistas de esta entidad. El acumulado de hechos  miserables conocidos, se incrementa en estos días con el de uno de sus directores territoriales, que reunido recientemente con los directores de oficina de una comunidad autónoma que iban a ser echados todos a la calle, les dice que deben vender hasta el último momento como muestra de su dignidad profesional.

Sr. Director Territorial, un profesional se crece en los momentos difíciles. No se pudre ni se vende con mensajes como este a pesar de que sus acompañantes en esa comida, le permitiesen salir vivo, quizás por estupor, quizás por indiferencia…quizás por verdadera dignidad y no de la que usted apelaba: miserable, despreciable, ruin e interesada.

Estamos seguros que los trabajadores de Catalunyacaixa, no tiene duda alguna de cuál es la misión y objetivo de su cargo, ni la de su actual presidente. La de él, dar carpetazo y de la forma más complaciente al gurruño de entidad financiera que es actualmente Catalunyacaixa. Y la suya, corresponder al designio de quien le da de comer y le manda e imaginamos, que recibir el premio correspondiente. Pero una cosa es ser diligente y otra, como lo aseveran sus declaraciones, hacerlo desde la ignominia y la indiferencia peor intencionada: el desprecio hacia las personas y sin la profesionalidad debida por los números presentados.

Con un 21% menos de ingresos financieros, un 27% menos de costes financieros, un 17% menos de ingresos por comisiones, ganando un 23% más –extraordinariamente, no hay que olvidarlo- por el canje de híbridos que de margen financiero, es decir, por su actividad ordinaria ejerciendo de banco, Catalunyacaixa puede presumir de ser el cajero automático con más efectivo del mundo: supuestamente, los 16.000 millones que dice poseer de liquidez.

Un cajero automático, que por cierto, nadie quiere ¿incomprensiblemente? Porque el intento de venta de esta entidad ya se asemeja a las promociones del 2x1: junto a NCG o al “des-trozo”.

Por cierto, y ya para finalizar, no estaría nada mal, como un extraño e inusual ejercicio de trasparencia y honestidad, tanto para con los empleados de esta entidad como para con todos los contribuyentes, explicar cuál es el coste económico real del reciente ERE pactado, para poder compararlo con la provisión económica que, a tal efecto, constaba en los balances anteriores de Catalunyacaixa (197 millones de euros a 30 de junio pasado, según nota del propio auditor).

No lo decimos por ser puntillosos, sino para “ayudar” –que no se diga- a que las siguientes cuentas de resultados contabilicen correctamente la diferencia entre el coste real del ERE y lo provisionado. Pero estamos seguros, que nadie pondrá más “interés” que los sindicatos de esta entidad en que así sea.