Cuentan las crónicas,
nosotros no estábamos allí para corroborarlo, que en marzo del 2008, al poco de
ser nombrado Adolf Todó director general de Catalunyacaixa, sorprendió a todos
los miembros del comité de dirección de la entidad, con la siguiente frase:
“Sólo hay tres profesionales en España capaces de salvar a Caixa Catalunya: Alfredo Sáenz, Juan María Nin y yo mismo”.
En otras
circunstancias, tal alarde de modestia y humildad, nos hubiese parecido casi
imposible, más aún, si consideramos que se le atribuía a un recién estrenado
directivo, que además provenía de una entidad financiera de dimensiones,
comparativamente con el sector, insignificante por su ámbito comarcal, pero
sobre todo, porque su currículum y caché
profesional, estaban pública y ostensiblemente, vacíos de logros y méritos
suficientes para avalar, ni por asomo, el autootorgamiento de tales
capacidades.
Pero el
tiempo, nuestras acciones y sobre todo, sus consecuencias y resultados, nos
acaban situando siempre a todos en nuestro merecido pedestal –a algunos- o
tumba –a otros-, y en el caso de Adolf Todo y de Jaume Masana, su segundo de
abordo en Catalunyacaixa, esta afirmación se hace más cierta e irrebatible que
nunca: ahí está el resultado y consecuencia de todas sus acciones, decisiones y
“frasecitas” y ninguna de ellas corrobora, ni por remota aproximación, las
habilidades supuestas que Adolf Todó se atribuyó ese día ante su comité de
dirección. Máxime que en el caso de las frases, ambos personajes, junto con
sus elegidos, han dejado para la posteridad y “honra” de su prestigio y
habilidades personales, tal acopio de ellas, que harían palidecer al más
afanado y obstinado sicoterapeuta, por muy argentino de nacimiento y linaje que
éste fuese.
Precisamente
hoy, El
País publica un artículo sobre ambos, con el no poco sugerente y atractivo
titular: “Despido procedente para el jefe de Catalunyacaixa por su mala
gestión”.
Antes de
comentar su contenido y haciendo gala de la reconocida querencia de éste blog por
la elaboración de esquelas, enviamos desde aquí todo nuestro más sentido pésame
a la Generalitat de Catalunya, y muy especialmente, a su Conseller de Economía
y Finanzas, el Sr. Mas-Colell, por los duros momentos que estarán pasando, al
ver que su defendido y alabado ex equipo directivo de Catalunyacaixa,
está siendo sometido a una campaña orquestada de ataque y derribo, como la que
refleja el titular de la noticia, por su gestión. Desde aquí nuestras
condolencias, pero no nuestro consuelo.
No vamos a
atender, de ningún modo, las connotaciones de persecución nacionalista o
partidista que alguien querrá dar a la noticia. Para nosotros, la detención y condena
de un delincuente es una buena noticia, sin considerar su lengua o comunidad
autónoma. Y siempre será una mala noticia que no corran la misma suerte el
resto de delincuentes. Que Adolf Todó y Jaume Masana sean los primeros directivos
despedidos de forma procedente, por su mala gestión al frente de una entidad
financiera, sólo nos merece la valoración de un ansiado: “¡¡Ya era hora!!” y para
seguir reclamando que los gestores de otras entidades sigan el mismo camino,
que a nuestro entender y de forma igualmente ansiada, consideramos que: “¡¡Ya
están tardando!!”.
Sobre la
noticia, valorar si efectivamente ha existido mala gestión por parte de estos
personajes, nos parece tan inútil como presenciar 1.000 amaneceres para
discernir si es el sol el que se pone o la tierra la que lo oculta.
Su mala
gestión, se defiende, demuestra y se hace incontestable por sus resultados, por
sus actos y por sus consecuencias. Y aún se hará más evidente, si como anuncia
la noticia, la auditoría en profundidad de sus cuentas –“forensic”- se realiza
de forma seria y responsable –aunque también sea a la primera entidad que se le
haga-, porque entonces, nos tememos que el cúmulo de operaciones más que
dudosas, camuflamientos de toda índole y orden, acumulación de directrices negligentes
y el abuso de la refinanciación con la misma ligereza y falta de rigor con la
que se tapa un agujero con miga de pan, pueden hacer palidecer los 3.000 millones de euros mal clasificados
-¡vaya por Dios¡- que ahora mismo están en la palestra y que junto con la nueva
normativa de provisiones, puedan requerir de cerca de 4.000 millones
adicionales de recapitalización para Catalunyacaixa .
Lo que no
fue procedente con estos personajes, fue su contratación. Porque no eran, como
así lo atestiguaban sus currículums, los profesionales capacitados que ellos
mismos “prometían”, para la situación de
una entidad, cuyo estado conocían “perfectamente”, tanto los organismos
reguladores, como a la “desilusionada” Generalitat. Ni por las retribuciones y
clausulas de blindaje y finiquito con las que se les permitió formalizar dicha
contratación ¿Alguien se ha olvidado que entre esas clausulas, se contemplaba
incluso recompensar a Adolf Todó por las pérdidas ocasionadas por no continuar
en Caixa Manresa? ¿Una nueva modalidad de “lucro cesante”? ¿Acaso cobraba allí
los 824.000 euros al año que cobró en el 2011 en Catalunyacaixa?
Tampoco fue
procedente mantenerlos al frente de Catalunyacaixa los años 2009, 2010, 2011,
2012 y parte del 2.013, cuando todas y cada una de sus decisiones durante todos
los días de cada uno de esos años, hundían cada vez más a un barco, repleto de
empleados y clientes, que ya tenía importantes y urgentes vías de agua, por la
gestión de sus directivos anteriores.
Y tampoco es
procedente, destinar 1.250 millones de euros de los 11.856, que perdió en
2.012, para “pagar” el próximo despido del 43% de su plantilla, o estafar a una
parte importante de sus clientes, titulares de híbridos, haciéndoles perder sus
ahorros, o “colocándoles” productos referenciados e indexados, cuyo beneficio
ha sido, de forma repetida, inexistente, mientras el resultado de la gestión de
sus directivos ha requerido, por ahora, más de 12.000 millones en ayudas
directas, 5.241 millones en avales y 6.708 vía SAREB en los últimos 3 años.
Por si fuera
poco, uno de estos directivos: Jaume Masana, despedido por mala gestión de
forma “oficial”, ha sido inmediatamente contratado
por otra entidad financiera –Caixabank- para dirigir su dirección territorial
de Catalunya (excepto Barcelona). No solo consideramos esa contratación una
burla en toda regla a las pautas de profesionalidad y exigencia a las que el
resto de mortales nos sometemos y nos someten a la hora de encontrar trabajo,
sino también por la ausencia absoluta de autoridad moral y profesional que este
individuo hará gala ante sus nuevos empleados y subordinados, para evaluarlos
en el cumplimiento de su profesionalidad y objetivos.
Desde el
pequeño rincón que supone para nosotros este blog y nuestro deseo que también
lo sea para todo el mundo que quiera acompañarnos, sólo podemos, quizás
falsamente, pero ¡qué narices¡ felicitar a los magníficos blogs de Hipo y de Ramiro Franco, así como al
nuestro en la humilde parte que el mundo nos quiera otorgar, por haber contribuido
en la medida que sea, con nuestra persistencia, constancia y veracidad, en mostrar
la “gestión” realizada por estos y otros personajes en Catalunyacaixa y dar
cabida a todas las personas que con su lectura y sus aportaciones también han
puesto su importantísimo grano de arena, para que noticias como la publicada
hoy en El País sean posibles, y sobre todo, no sea la única a partir de ahora.
Fuentes: