martes, 14 de mayo de 2013

No hay alivio para este luto


Los funerales son siempre un acontecimiento extraño. Sea quien fuere el finado y la huella que éste hubiese dejado en el mundo a lo largo de su vida, un funeral tiene algo de pequeño y variado escaparate dónde se pueden reconocer o intuir los pasos de a quien en ese momento se le despide.

En este caso, calificar de funeral el cese de Adolf Todó y Jaume Masana al frente de Catalunyacaixa, podría ser cualificado de exageración y hasta de mal gusto desmedido, así que para alejar cualquier duda o sospecha de exacerbada y poco elegante, animadversión personal hacía ellos, lo dejaremos en “óbito profesional” al frente de esa entidad.

Seguro que nuestra imaginación es excesiva y cómo tal, superará y no se corresponderá con la realidad. Pero la verdad es que nos apetece y mucho, comentar esta noticia, tanto en clave ácida y esperpéntica, como de forma documentada y verídica. ¡Qué narices! noticias cómo esta, no se dan todos los días.

Si leemos la variedad de posicionamientos y declaraciones que de esta noticia ha plasmado la prensa desde el pasado viernes, fecha del deceso profesional, la elección de personajes no se nos antoja difícil.

Por un lado, nos imaginamos a la amante del finado. Las (y los) amantes siempre son personajes de una dualidad peligrosa. Cuando todo va bien, amante y amado se convierten en cómplices, el secreto del uno es el del otro y en ese doble fondo, todo es fantástico. Se obtienen y se dan lo que necesitan con absoluta pasión y behemencia. No hay obsequio, regalo o atención que se olvide o pase por alto. Sin embargo, cuándo las cosas se tuercen o uno de los dos se siente no correspondido y abandonado, les puede invadir el desamparo y cualquiera de ellos puede llegar hasta donde crea necesario para su venganza y arrebato. Lo que antes era un dulce secreto, se puede convertir en una vengativa acusación. El secreto y silencio que antaño unía puede más tarde separar.

Nos resulta curiosa la reacción de los sindicatos, según publica la prensa, por la celeridad e inmediatez del cese de ambos directivos. Comparando su bajo y anómalo nivel de protesta y denuncia en el último año, con el existente en otras entidades que están o han estado en el mismo tránsito y teniendo en cuenta que son depositarios de las expectativas de casi 6.700 trabajadores y de más de 2.000 inminentes despidos, no se entiende que la noticia, les cogiera de sorpresa, en lugar de aprovecharla convenientemente para afianzar sus protestas y reclamaciones, o que incluso mostraran un punto de desacuerdo porque el nuevo presidente nombrado no pueda incorporarse de forma inmediata.

Francamente, no son estas las declaraciones que cabría esperar de unos sindicatos que se encuentran, o deberían estar, en el punto álgido de lucha y defensa de los trabajadores. Desconocemos el grado de avance o acuerdos que estos habían alcanzado con la directiva saliente y tampoco la profundidad y posibilidad de difusión de los mismos. Pero fuera como fuese, su sensación de despecho y abandono puede ser mayúscula y muy elocuente para los empleados.

Todo funeral tiene sus primos y amigos lejanos. Podría decirse que forman una especie de claca, al estilo de esas personas que acuden a un espectáculo sin pagar entrada, y con la única misión de aplaudir con entusiasmo todas las interpretaciones a las que asisten, pero que son muy identificables, y que a pesar de vínculos genéticos o de debida responsabilidad en los momentos decisivos, pasan sin pena ni gloria vital con el despedido. Suelen aparecer en este tipo de actos únicamente por decoroso y obligado cumplimiento del protocolo social o simplemente porque han tenido la suerte que el funeral se celebraba en un hueco de su agenda, que si no, ni eso.

Es fácil localizarlos en la sala de vela, más cerca de la salida que del féretro y deambulan hasta que desaparecen ocupando el tiempo en más saludos de mano que abrazos, simulando más halagos vacuos al estilo de “siempre se van los mejores” que no relatando sus vínculos con el finado. En algunos casos y a poco que arrime uno su oreja a ellos, hasta es factible descubrirles aprovechando la ocasión para hacer negocios, gestionar citas y sobre todo, hablar más de sí mismos que de nadie. Nunca son los primeros en llegar, pero tienen la habilidad de nunca ser los últimos en irse.

En la misma línea que lo comentado sobre los sindicatos, atónitos nos deja las declaraciones de la Generalitat de Catalunya sobre la noticia.

Primero por lamentar su cese ensalzando la gestión realizada por Adolf Todo y Jaume Masana, llegando al punto de cualificarla de “eficaz”. Desde luego que dicho término en sí mismo no dice mucho si no se acompaña del objeto o suceso que valora, pero el mero hecho de que la Generalitat lo utilice para cualificar la gestión de estos señores en Catalunyacaixa, pone en terrible duda e incertidumbre el propósito para el cual les contrataron. Si era para acabar de hundirla y no sólo en el plano económico, sin duda que han sido terriblemente eficaces.

Segundo por aprovechar el “momento” para acusar de falta de transparencia e información a la Generalitat por la decisión del cese. Quizás alguien nos podría demandar si la tachásemos de necia, prefabricada y oportunista, pero es que resulta difícil encontrar otro calificativo, para quienes han mantenido una entidad durante los últimos 15 años con la “transparencia” para que uno tras otros de sus dirigentes hayan protagonizado episodios tan “rentables” como la adquisición de la MNA y un catalogo de financiaciones que seguro pondrían los pelos de punta si se conociese a sus mentores y prescriptores. 

Baste recordar que en noviembre del 2.011, cuando la entidad ya estaba hecha añicos “de facto”, la Generalitat obtuvo 500 millones de Catalunyacaixa para financiar su circulante o la “transparencia” que caracterizó la indemnización por despido de sus directores anteriores, los señores Costabella, Loza y Serra o de la contratación de los actualmente cesados ¿Para qué más palabras?

Y tercero, aquí el problema, al parecer para la Generalitat, no es sólo que se “vayan los mejores”, sino que encima se puedan ir bajo la órbita de Bankia. ¿A estas alturas aprovechando grietas para convertir el asunto de Catalunyacaixa en un tema nacionalista? Hay que tenerlos como….

Lástima que no hayan dicho nada de la indemnización y derechos que ahora reclaman tanto Adolf Todo como Jaume Masana, ni de la investigación de la Fiscalía de Barcelona por la legalidad de sus contratos y ¿por qué no? de la indemnización que puede que reciban algunos de los miembros del comité de dirección que aprovechen para irse ¿alguien sabe algo?

Cuán amables, discretos y atentos se suelen mostrar, atendiendo a la especial situación que supone un acto así, los empleados de la funeraria. El momento, sin duda es delicado y a pesar de eso, se ven obligados a tener que gestionar asuntos, tan desagradables y tan alejados a la necesidad de los afectados, como todo lo referente al dispendio económico que requiere un funeral. El tipo y cuantía de las flores, el ataúd, los necesarios traslados, los servicios del tanatorio, el nicho, la lápida, etc. etc. Un pequeño desliz, una falta de tacto puede provocar un verdadero desastre en sus clientes y por supuesto, completamente prohibido cualquier tipo de confusión por muy razonada y argumentada que sea. Todo debe salir perfecto y de acuerdo con el interés y situación del cliente de los afectados.

A estas alturas, anunciar una tercera subasta de Catalunyacaixa, cabe calificarse como un exceso no debido al buen repertorio disponible de medidas a tomar sobre esta entidad, sino más bien a la versión de siempre de desastres anteriores ya vividos, pero eso sí, cada vez con más dinero a cargo de los contribuyentes y con propuestas aún más extrañas y de dudosa viabilidad que las ya tomadas por De Guindos y su ministerio. El catálogo a estas alturas es ya de espanto y cada vez con más personajes de por medio: fusión fría, holding, banco malo, ayudas adicionales, FROB, coordinación de sinergias comerciales, ampliación de activos tóxicos, consultores y asesores externos, discrepancias con el BE y CNMV, etc.

Demasiadas intervenciones, declaraciones, medidas y contramedidas para una canción que estaba escrita y desde hace ya bastante tiempo.

La cuestión es que en este “entierro” hay demasiados muertos, demasiadas visitas y demasiados empleados de la funeraria y el alivio de luto para sus empleados queda lejos…muy lejos aún.

Fuentes:




viernes, 10 de mayo de 2013

Catalunyacaixa… 5,4,3,2,1 y CERO


¿Cómo se le pueden sacar los colores a la sinvergonzonería? ¿Cómo se le hacer sentir vergüenza  a la desfachatez? ¿Qué necesita la incapacidad para sentir pudor? ¿Y el ruín, para que al menos una vez, sea capaz de pedir perdón?

Esperemos que no tenga que pasar mucho tiempo, para que si alguien nos hace esas preguntas, tengamos respuesta. Porque desde hace ya unos cuantos años, parece, que no las tenemos.

Hoy, casi toda la prensa se ha hecho eco de la noticia que De Guindos ha ordenado el relevo de los presidentes, y por ende de los equipos gestores de Catalunyacaixa y de Novagalicia. En el caso de Catalunyacaixa, a nuestro criterio, y nos atreveríamos a decir que nuestro modo de ver no es aislado, tal decisión llega tarde, pero que muy tarde.

Si nos basamos en los hechos que llenan la biografía de sus dos máximos representantes al frente de esta entidad, Adolf Todó y Jaume Massana y  del equipo que eligieron para acompañarles en la dirección, no cabe otra forma, que calificar su gestión de verdadero fiasco. Un desastre sin paliativos, tanto por el nivel de resultados negativos conseguidos, por el infumable clima laboral y corporativo generado y por, basta sólo con darse “una vuelta” por opiniones y comentarios en blogs y prensa, generar el nivel de rechazo y crítica negativa que ha dejado su presencia al frente de Catalunyacaixa.

Y no se trataba de una dirección de transición, sino de un equipo directivo que hace 5 años fue depositario de la expectativa, confianza, obligación y objetivo, de levantar una entidad que ya arrastraba lastres importantes de diversa índole. La misma obligación que entendemos debían imprimir a sus empleados para conseguir los objetivos, o la misma con que se les presionaba para seguir vendiendo productos híbridos en pleno 2.011, cuando ya se vislumbraba claramente la que se avecinaba, por lo que realmente estaban vendiendo a sus clientes, o la misma obligación a las que les sometían para, una vez y otra, vender depósitos estructurados, que uno tras otro, no daban finalmente ninguna rentabilidad al cliente.

Un equipo directivo encabezado por un tándem, repetimos: Adolf Todó y Jaume Massana, que se les fichó en base a una más, mucho más, que excesiva y desorbitada remuneración y blindaje (no eran primeras espadas, ni mucho menos, del sector financiero), rodeados de un comité de dirección con una retribución conjunta en el 2.012 de 2,47 millones de euros. Un comité de dirección que contó con la “ayuda” de profesionales fichados de otras entidades, como el caso de su anterior Director Comercial, con un sueldo de 365.000 euros en el año 2.011 (a principios del 2012 lo destituyeron de esa función…vaya).

Una dirección que en 5 años, en lo tangible, en sus “ventas” a sacado un cero, pero sin embargo, no ha reparado esfuerzos en un sistema de medición de la productividad y eficacia comercial basado en hacer apuntar a sus empleados las ventas que realizaban cada día, al estilo “palito”. De exigirles su implicación como tabla de salvación de la entidad, de amenazarles en su última convención anual con que quién no fuese productivo se iría a la calle y de que quien lo fuese, quizás también. De tener directores de zona que, seguramente “espoleados” por tales arrebatos de coaching motivador, les emulaban luego, amenazando a los trabajadores de oficinas, con tener que buscarse la comida en los containers si no vendían lo suficiente. De no pagar los incentivos del 2.011 ni, salvo error, los del 2.012…etc, etc, etc.

Le deseamos lo mejor al nuevo presidente. Al parecer lo más probable es que sea Carlos Pla. Al menos, un “escollo” menos que Fernando Casado si que tendrá. Aunque también es cierto, que viene con una misión muy diferente que la de éste. A quien sí deseamos todo lo mejor es a los empleados que no han formado parte de toda esta trama de beneficio personal y profesional y a los clientes.

Hace meses, con motivo del infructuoso resultado en su segundo intento de subasta, le dedicábamos a sus directivos una humilde, pero muy sentida esquela. Hoy, ni el Descansen en Paz, pero sí que lo hagan sus empleados, aunque nos tememos que para muchos de ellos, es algo tarde. Todo nuestro ánimo para ellos y su gente.

Ojalá las siguientes decisiones que se tomen, sobre su nivel de responsabilidad y gestión, de la pronta “exdirectiva” de Catalunyacaixa, nos hagan recuperar algunas olvidadas respuestas para algunas preguntas.

Fuentes:


sábado, 4 de mayo de 2013

Catalunyacaixa...la fábula de un futuro cierto


Acabamos de leer el impecable análisis publicado por Hipo en su blog, bajo el título de Baile de Cifras en el ERE de CX. No podemos estar más de acuerdo con dicho título, ya que todo lo referente a esa entidad, desde hace  mucho tiempo, merece el mismo apelativo que en lo referente a las cifras de su ERE.

Desconocemos si sobre alguna mesa, existe físicamente algún documento que refleje de forma tangible y concreta, las condiciones de un ERE en Catalunyacaixa. Lo cierto es que hasta la fecha, lo que si conocemos es una imposición de Bruselas, junto a otras “medidas” de diversa índole estructural de la entidad, de reducir sus oficina y plantilla en un determinado número de empleados. Qué dicha reducción deba realizarse, en forma, fondo y sobre todo “precio”, mediante un ERE, eso es algo que desde hace demasiado tiempo, aparece como guillotina sobre sus empleados por boca del gobierno, los sindicatos y otras tantas fuentes que se han pronunciado sobre la situación, destino y futuro de Catalunyacaixa.

Además, el comportamiento de los sindicatos, ha sido cuando menos, anómalo, ya que si situamos el inicio del via crucis de Catalunyacaixa durante el 2012, año de la declaración de abdicación de su directiva en pro de un comprador y del primer intento de subasta, hasta el pasado 2 de mayo, ante la sede del Banco de España en Barcelona, no han realizado ninguna manifestación pública y notoria de protesta ante nadie.

Y por falta de oportunidades no ha sido, tanto por su capacidad de decisión en ejercer las protestas que más y mejor considerasen dada la negativa situación y expectativas de futuro, cómo cuando otros bancos en situación similar, la han hecho y a ellos ni se les vio el pelo, ni se les  movío la ropa. De hecho, aún estar por realizar acciones de índole similar a las que realizaron en Bankia con paros de una hora en víspera de su huelga ante su ERE.

Por tanto estos sindicatos, se han pasado más de un año únicamente con manifiestos, más o menos internos, de cierta protesta por la situación y alguna que otra carta de rechazo a las autoridades competentes por las imposiciones del plan de reestructuración. Pero más allá de esas muestras, ni se han pateado la calle con ninguna pancarta en la mano, ni convocado paro alguno, ni han aparecido en ningún medio de comunicación para reivindicar ni denunciar nada. Eso sí, cuando lo han hecho, ha sido para mostrar un posicionamiento similar al de su dirección, es decir, a la espera de  las decisiones del hipotético futuro comprador de la entidad o simplemente, de una crítica conveniente y previsible sin más trascendencia real.

Nos atreveríamos a afirmar que ha generado más nivel de protesta, denuncia y opinión, la actividad de algunos blogs sobre el tema de Catalunyacaixa, que los propios sindicatos, quienes deberían llevar ya mucho tiempo denunciando las situaciones y personas que han llevado a esta entidad a donde esta…que material hay y para hartarse.

Así de tranquilos y mansos, hubiesen querido a los sindicatos muchas empresas de este país, ante una situación de venta de la empresa y pérdida de unos miles de puestos de trabajo.

Ante esa situación tan poco beligerante y hostil, cabe preguntarse si es que la dirección de Catalunyacaixa ha tenido mucha suerte con sus sindicatos, o es que las relaciones con ellos han sido demasiado poco tensas o excesivamente cordiales y cuál es la razón de tales circunstancias. Y si no, que vuelva  Marcelino Camacho para preguntarle qué piensa de celebrar un acto de protesta a las 12 de la mañana un 2 de mayo, en pleno horario laboral de los trabajadores afectados, para que sólo asistan una cincuentena de “representantes sindicales” en un acto de tan sólo 45 minutos de duración para leer un manifiesto conjunto.

Seguro que muchos de los empleados de Catalunyacaixa, afiliados o no a cualquier sindicato, estarán pensando, que menos manifiesto y más denuncia y protesta contundente. Pero claro, un manifiesto lo hace cualquiera. Una denuncia hay que documentarla, presentarla y defenderla. Quizás un ERE de “copia y pega” de otros del sector es un pago más ventajoso para algunos, que el esfuerzo de esa denuncia. Protestar, salir a la calle y dar la cara y jugársela si es preciso, es demasiado trabajo para defender a algunos trabajadores (los que van a perder su puesto de trabajo).

Pero volviendo al tema del principio, en cuanto a los números, estamos del todo de acuerdo con lo publicado por Hipo en que hay cosas que no cuadran.

No entendemos por qué, los sindicatos hacen estandarte de un despido de 3.000 empleados, y tampoco queremos pensar que sea para apuntarse un tanto, cuando una vez las condiciones del ERE estén de verdad escritas y encima de una mesa de negociación, puedan manifestar que gracias a su “presión” han conseguido reducirlo hasta la cifra correcta, “salvando” ellos 1.000, 900, 800 o los puestos de trabajo que sea y cobrando, lo que cobran en estos casos en concepto de asesoramiento jurídico, por cada uno de los despedidos.

A estas alturas, lo más seguro y eficiente debería ser considerar los hechos que de verdad, están encima de la mesa con respecto a Catalunyacaixa y actuar en consecuencia:

  • Su situación y estado actual no ha sido tanto consecuencia de factores coyunturales del sector financiero o macroeconómicos a nivel país o mundial, sino por acumulación de una mala gestión que tiene responsables y hechos muy concretos.
  • Su venta, podría haber sido una verdadera tabla de salvación. Corresponde a los responsables de que dicha venta no se llevase a cabo, responder por los verdaderos motivos que llevaron a suspender la  subasta e iniciar un rumbo que difícilmente puede llevar a su subsistencia en el futuro.
  • La directiva que ha dirigido los designios de esta entidad los últimos 4 años, sigue al frente de la misma, por lo que se entiende que sin una merma sustancial de su nivel y capacidad de decisión operativa. Algo difícilmente explicable dada la situación de la entidad.
  • Antes de final de año, se realizará la venta de todas las oficinas de fuera de Catalunya y sus empleados perderán su trabajo a un precio que actualmente no se sabe, pero que no sería atrevido pensar que pueda ser inferior a las condiciones del ERE de Bankia (de hecho las reformas laborales introducidas en el último año, ya implican en sí mismas una rebaja implícita).
  • La actuación de los sindicatos no ha sido hasta la fecha lo suficientemente contundente, clara ni concreta, tanto por los hechos hasta la fecha ocurridos, como en aquellos que puedan presentarse en un futuro inmediato.
  • Su plantilla, en especial la que antes y de forma más sangrante va a sufrir las consecuencias, las de su red de fuera de Catalunya, debería hacer algo o simplemente, recibir lo que otros hagan y decida por ella.


Fuentes:


miércoles, 1 de mayo de 2013

Catalunyacaixa...iceberg a la vista

Comunicar algo siempre debería ser un acto de reflexión y planificación. Si además, esa comunicación afecta y va dirigida a miles de personas de forma directa y a millones quizás, de forma indirecta, mucho más.

Un mensaje no puede partir únicamente de la necesidad u obligación que tiene el emisor de decir algo y una vez hecho, a su manera, forma y conveniencia, dar media vuelta dando por terminado su acto de comunicación.

Sería deseable que esa comunicación se hiciese considerando un conjunto de factores que garantizasen tanto el entendimiento del mensaje como las consecuencias posteriores en sus receptores: validación del emisor, tanto por el contenido del mensaje como a quienes lo dirige. Contexto en que dicho mensaje se da, es decir, situación y estado de receptividad de los receptores. Anticipación en lo posible de la reacción o reacciones que dicho mensaje provocará. Soportes y formatos más adecuados atendiendo a la naturaleza del mensaje, así como la adaptación de la comunicación a los diferentes casos y tipos de receptores de dicho mensaje: confidencialidad, anticipación, adaptación, etc.

La ausencia, intencionada o no, de esos parámetros y de muchos otros, de Catalunyacaixa en la comunicación de su situación y acontecimientos relevantes, parece una tónica habitual a tenor de lo que de ella se ha ido conociendo en el último año, tanto a nivel de prensa, comunicaciones de sus secciones sindicales y comentarios de sus empleados publicados en blogs y foros.

No es esta una afirmación ligera o precipitada, basta con haber leído en la prensa de hoy la comunicación que han realizado de sus resultados de 2012 y adivinar el contexto en el que esta comunicación se realiza.

La noticia de un resultado negativo en  2012 de 11.856 millones de euros, no es relevante en sí misma. Es triste admitir, que tal descomunal cifra de pérdidas no constituye una gran noticia. A pesar del retraso en su publicación definitiva (no habían publicado ningún otro dato desde el 2º semestre del 2012, y de los del 1er. trimestre de 2013, a este ritmo, ya veremos cuándo), podemos decir aquello de que el “patio iba lleno” hace tiempo y por distintas fuentes, entre ellas la propia CECA, de que el resultado negativo iba a rondar los 12.000 millones.
Quizás esa falta de sorpresa, sea un claro indicativo del grado de expectativa y confianza que despierta a estas alturas esta entidad, teniendo en cuenta su gestión. Pero tampoco hay que llevarse las manos a la cabeza, ya que nadie, ni su directiva ni su propietario, han hecho nada para que fuese de otra forma.

La explicación dada para este resultado, tampoco desmerece poder situarla justo a continuación del largo decálogo de declaraciones que sus gestores han hecho en sus casi 5 años de mandato. Decir que el grueso de tal nivel de pérdida se debe al 59% de “descuento” en el precio de los activos traspasados a la SAREB (-9.733 millones) y a los 1.250 millones en dotaciones provenientes por los costes de reestructuración establecidos por Bruselas, puede ser cierto a nivel matemático, pero también es cierto que el panadero de mi pueblo les contestaría, seguramente que: pues no haber estado en tan mal estado y tan mal gestionados para no haber necesitado ni lo uno ni lo otro.

Como decíamos, un argumento más a añadir a esa lista de declaraciones de su presidente Adolf Todó: “No tengo vocación de ser el violinista del Titánic”, “Catalunyacaixa es un puerto seguro” o la gloriosa de “Al 99% de nuestros clientes, Moody’s les suena a nombre de discoteca”, etc.

Lo que si nos parece relevante, y de qué manera, son las dos noticias que han acompañado a la comunicación de sus resultados de 2.012.

La primera de ellas, que su previsión es obtener beneficios en el 2.013, y la segunda que pone a la venta su red de 316 oficinas de fuera de Cataluña.

Hay que ser osado, al menos así nos lo parece, además el día antes del 1 de mayo, dar a conocer a toda su plantilla y clientes ambas novedades o noticias. Pormenoricemos el contexto de ambos receptores.

Por un lado, una plantilla que lleva más de un año en el vilo del rescate, la nacionalización, subastas aplazadas –unas- y fracasadas –todas-, con la incertidumbre sobre el futuro de su puesto de trabajo en el aire, los de la red de Cataluña y con la certeza de su inconcretable despido, para los de la red de fuera de Cataluña, sabiendo por la prensa, desde hace más de un año, que su máximo directivo había declarado abiertamente que la única solución para la entidad era que la adquiriese otro propietario, o hace unos meses, que abandonaba el barco comunicándolo por videoconferencia. Una plantilla, que ha visto recurrida por su empresa la sentencia favorable para cobrar el incentivo 2.011 y que quizás, tampoco haya cobrado el de 2.012, etc, etc, etc.

Y unos clientes, que lo son de una de una entidad con ese nivel de pérdidas, que además ha sido nacionalizada y ha recibido, entre unos conceptos y otros, cerca de 17.300 millones en ayudas, sin contar los 6.708 traspasados a la SAREB y que un buen número de ellos tienen atrapados parte, sino todos sus ahorros, en productos híbridos, por no hablar de los que tienen sus cuentas en oficinas fuera de Cataluña (una cifra de negocio de 15.000 millones).
Pues con todo eso, y más que nos dejamos seguramente, bastan dos frases y un “omitido” hasta luego, para no decir nada más, porque seguro que ahora mismo,  a estas alturas, nadie se está preguntando nada. ¿O si?

Quizás los empleados de su red de fuera de Cataluña se pregunten bajo qué justificación se van a ir a la calle bajo un ERE con 20 o 30 días, si su empresa ha sido saneada y es extremadamente solvente –según declaraciones del propio Sr. De Guindos y de Catalunyacaixa- y que además, dará beneficios este año. El mismo año en que los echaran a la calle. Claro que puede que en realidad se hayan sentido aliviados porque en realidad, han sabido por la prensa, que se ha iniciado la venta de las oficinas, pero la noticia no dice nada de los empleados que en ellas trabajan.

También puede haber sido una estrategia de crecimiento disimulado en territorios fuera de Cataluña, esa misma que según la prensa, está canalizando una fuga constante de recursos hacía otras entidades financieras (en total, la banca nacionalizada ha perdido 22.000 millones el año pasado y 12.000 en lo que va del presente).

Quizás los clientes de esas oficinas de fuera de Cataluña, se estén preguntando por qué siguen teniendo cuenta en una entidad que le lanza la noticia, de que la oficina dónde depositó su confianza ahora se cierra... ¿con su dinero dentro? Es posible que los empleados hayan recibido instrucciones concretas para poder tranquilizar a esos clientes al día siguiente de la festividad del 1 de mayo. Es posible, si.

No existen muchas explicaciones posibles para comunicar algo de esa trascendencia para tantas personas, haciéndolo de esta manera: por incapacidad y falta de profesionalidad o por falta de sensibilidad absoluta y desapego sin matices a la plantilla y los clientes, o bien por divergencia absoluta entre los objetivos y necesidades del emisor y los receptores.

Ninguna de ellas dice mucho a favor del trato dispensado por Catalunyacaixa a quienes son su gente en el sentido más amplio. Ninguna de ellas da cobijo a cierta consideración y entendimiento razonable por la situación a la que ha llegado. Ninguna de ellas, pone como ejemplo de nada favorable, a sus dirigentes, esos mismos que siguen en el mismo sitio de siempre a estas alturas.

Pero tampoco, ante la acumulación y reciente biografía de hechos ocurridos en esta entidad, dejan en muy buen lugar a sus sindicatos. Quizás algunos de ellos estarán leyendo, con cierta inquietud, la reciente noticia de cómo en Bankia, se están anulando las peticiones voluntarias de baja en su ERE (quizás es que lo sabían de antemano). Claro que en un país dónde la cúpula de un sindicato adquiere varios vehículos Audi para desplazarse o se le paga casa, luz y agua a alguno de sus dirigentes territoriales…todo puede pasar.

Comunicar es algo que requiere conocimiento, intención, voluntad y responsabilidad. Unas capacidades, idénticas por cierto, a las que se les debería exigir a los que dirigen una entidad financiera. Si no, se comunica así de mal y se dirige peor todavía.
   
Fuentes:







domingo, 28 de abril de 2013

De Transgénicos y lights...

Que nadie se eche las manos a la cabeza. No. No hablaremos de genética de los alimentos, ni siquiera de endulzar con edulcorantes para poder seguir consumiendo productos dulces sin que nos engorden, pero sí de la esencia de esta circunstancia. Por alguna razón, nuestra sociedad se ha convertido en la constante receptora de que nada en nuestro entorno, sea lo que debería ser a pesar de que pretenda parecerlo. Pero incluso con la misma apariencia, casi todo va perdiendo su autentica esencia.

Nunca antes se ha visto esta sociedad, la nuestra, con el peso de parados que soporta ahora mismo, nunca. Y tampoco nunca, ha sido tan inconsecuente ante esa circunstancia y la precariedad económica a la que nos condena esta situación.

Seguimos consintiendo y alentando una clase política  que ha decidido que “menos es más”. Menos empleo, parece ser más sometimiento social. Menos transparencia parece ser más capacidad de manipulación. Menos respeto por los derechos de los trabajadores y por el empleo termina siendo, mas personas calladas en la cola del paro. Mientras, soportamos estoicamente la corrupción y corruptela que a muchos les ha hecho ricos, sin que ni por un momento ellos se inquieten por la precariedad de la vida de las personas que componen la sociedad que gobiernan.

Incluyo toda la clase política porque salvo gloriosas y mínimas excepciones, nadie decide dar un paso adelante para defender el trabajo y a los trabajadores. Tampoco lo hacen enarbolando la bandera de la verdad entonando el mea culpa y diciendo “si, mi partido robo, en este momento, en esta circunstancia …”. Nadie pide perdón por las maldades cometidas o los errores sin intención, nadie. Y mientras tanto, todos son fantásticos y estupendos y se llevan muy bien. Se permiten chascarrillos y simpatías y siguen teniendo sus sueldos  subvencionados por los trabajadores de esta sociedad, mientras la estructura anímica de este país se cae a pedazos.

Está claro que hay más transgénicos, no es solo la clase política. No se queda esto en gobierno, oposición y partidos satélites naturales o artificiales. Entran con el mismo peso y poder los sindicatos. La más anciana del lugar diría eso de “ya nada es lo que era” y vale que la leche ya no sepa a leche y los tomates no sepan a tomates, pero ¿Qué los sindicatos estén sentados sin decir ni mu ante la que cae? Esto parece que no va con nuestro carácter, ni con nuestra historia. ¿Les habrán abducido?

Triste situación esta en la que aquellos que la constitución ampara bajo el titular de defensores de los derechos de los trabajadores, viven sentados en un queso y comiendo de otro y no siempre ganado o conseguido de manera lícita.

No se puede concebir que esto que llamamos democracia más o menos madura, se haya convertido en esta situación sostenidamente apática, donde no hay nadie que haga lo que debe y lo que se espera de ellos por el cargo que desempeñan y el sueldo que se les paga.    Nuestra historia se escribirá con letras diferentes a las de “democracia madura” y no esperemos que nuestros historiadores sean considerados como para valorar que la apatía y la desidia, son fruto de la democracia madura, sino más bien de una comodidad y un pasotismo que jamás se nos perdonara.

No podemos seguir consintiendo esta situación que va camino de seguir empeorando. El bien más preciado que tiene este país son sus trabajadores, que sostienen la sociedad con su trabajo día a día. ¿Qué se está haciendo con ellos?

¿Qué necesita la clase política para hacer su trabajo y salvar a los trabajadores manteniendo el empleo?  ¿Qué necesitan los sindicatos para cumplir con su compromiso y luchar y defender a aquellos que directa o indirectamente les permiten tener un empleo y el titulo de fuerzas sindicales?

Da verdadera tristeza no ver a los sindicatos pidiendo por el empleo, mientras el gobierno facilita y abarata el despido y la empresa corre a guardar beneficios y ya vendrán tiempos mejores…

Haciendo un pequeño trabajo de memoria España se incorporo a la Eurohuelga, siendo para nosotros la “primera” en plena transición 5 de Abril de 1978, una hora de huelga junto con 28 países mas, en protesta por la oleada de despidos que amenazaba con alcanzar una tasa de paro del 5% en los países en desarrollo. A partir de ahí, siguieron las del 20 de junio de 1985,  contra los recortes y la reforma de las pensiones. La del 14 de diciembre de 1988, la del 28 de mayo de 1992, la del 27 de enero de 1994, la del 20 de junio de 2002, la del 29 de septiembre de 2010, la del 27 de enero de 2011, la del 29 de marzo de 2012 y la del 14 de noviembre de 2012.

De todas estas huelgas ya en la democracia hay algo que merece una reflexión importante a nuestro parecer, en la primera se protestó por el aumento del paro, por una tasa del 5 % y salieron a la calle uno 4 millones de personas. El seguimiento de las huelgas en defensa de los derechos de los trabajadores ha ido en aumento hasta la de 2002, a partir de ahí, lo único que ha ido en aumento es la cifra de parados y el detrimento en los derechos de los trabajadores. Ahora, con más de seis millones de parados, nada más importante en política que obedecer la trayectoria que nos han marcado los que nos han dejado el dinero para salvar a los bancos, y poder seguir pagando 33.000 € al mes a la presidenta de la Sareb, seguir destruyendo puestos de trabajo gracias a ese préstamo (todos los de banca, más los que se tercien) y a precios ridículos, claro está.

Préstamo que devolverán con su sudor los cada vez menos trabajadores que vamos de impuestos hasta las cejas  y despertarnos día si y día también con una historia nueva con muchos ceros de corrupción ya venga de sindicatos, o de políticos. En este punto, quizás sería bueno no olvidar los 300.000 millones de euros que la banca ha recibido en préstamos al 1% y los más de 170.000 millones de euros en ayudas.

Mientras, parece que al españolito de a pie, lo que le queda, es seguir trabajando sumiso y sereno porque para eso es muy demócrata y muy transgénico y light y debe seguir las directrices de este engaño continuo en el que nadie le ha contado, que como trabajador en España, es una especie en extinción, mucho más, si cumple con sus obligaciones como trabajador haciendo lo que se espera de él, paga sus impuestos y no defrauda, roba o trapichea mas allá de lo puramente legal. Eso sí, y sin protestar, ni pensar, no sea que le llamen salva patrias  o en el peor de los casos populista, que ahora,  debe ser sinónimo de ver la realidad.

Fuentes:


miércoles, 24 de abril de 2013

Cuando el argumento es tan malo como el desenlace

Visto desde fuera, con ojos ajenos y distantes, sería fácil que alguien sacase la conclusión que en Catalunya existe una especial apetencia por los liderazgos bicéfalos, de irresoluble convivencia y de inquietante eficacia.

Si nos centramos en su política y gobierno, la relación entre CiU y ERC, resulta difícil no imaginarla como la de aquellos anuncios de hace años de una conocida marca de automóviles, dónde aparecían sus vehículos copilotados por un pingüino con una ballesta y un mono cargado de dinamita, sólo que en este caso, ambos son los conductores.

Si nos referimos al mundo financiero, algo parecido. El tándem directivo entre el Frob y la directiva, en pleno y total ejercicio de sus funciones actualmente, aún, de Catalunyacaixa, producen la misma incomodidad que la niña del exorcista siendo tratada por el motorista fantasma.

En la sesión de control al gobierno catalán de ayer miércoles, Artur Más declaró que “…con unas finanzas mejor saneadas, hace dos años, el Gobierno de la Generalitat podría haber asumido Catalunyacaixa, entidad que se nacionalizo y que ahora está en manos del FROB… Es un gran banco público que en Catalunya se queda con todo lo que fue el resultado de Catalunyabanc”.

Quizás sea cierto, y si se nos permite responder a tales declaraciones, de una forma moderada, cabría decir que quizás tenga razón el Sr. Mas, y hace dos años, para algunos miembros de su partido, eran mucho más relevantes y beneficiosas las estaciones de ITV, que las entidades financieras de su territorio.

Pero también sería posible recurrir a la memoria histórica, que dos años no dan para mucha amnesia, y recordarle al Sr. Mas algunos episodios convenientemente documentados de su interés y empeño en “salvar” a esta entidad:

En enero del 2011, según se publicó en prensa, el Sr. Artur Más tenía la voluntad de sacar Catalunyacaixa a bolsa. Tanto es así que al parecer hubo reuniones entre él, su consejero de economía y el propio Adolf Todó con este fin. La iniciativa, una emulación de la misma operación que realizaría Bankia en julio de ese mismo año y que ya había hecho en mayo La Caixa con Caixabank en tiempo récord,  contaba con la frontal oposición de Adolf Todó, que incluso puso en la mesa su dimisión.

También es cierto, que la siguiente operación prevista en la hoja de ruta de la Generalitat, era que el Banco Sabadell lanzase una OPA sobre Catalunyacaixa y se hiciese con el control de esta.

Posiblemente, lo que rondaba en la cabeza de Artur Mas en ese momento era solucionar el ya incipiente problema social y económico con los híbridos, recapitalizar la caja sin que le costase un euro, y de paso, marcarse el tanto de preservar la identidad catalana de Catalunyacaixa ante el destino impredecible de una intervención por parte del gobierno central. Pues curiosa manera e intención de salvar a una entidad financiera ya que apenas 6 meses más tarde, Catalunyacaixa solicitaba al FROB su primera recapitalización de tantas otras ayudas siguientes.

Tampoco parece que pusiese mucho empeño en pro de la entidad, cuando en febrero del 2011 dejó escapar (se admite cualquier otra sutileza para definirlo), tan sólo 3 meses después de su nombramiento,  a un profesional de la talla de Fernando Casado para presidir Catalunyacaixa y dejando el poder absoluto de la entidad a sus actuales dirigentes: Adolf Todó y su segundo, Jaume Masana. Los resultados y actual situación de la entidad, avalan (o no) tal decisión como tantas otras, que al final, arrojan el mismo e inamovible balance por todos conocido.

Juguetear argumentando que la causa de no poder haber salvado en su momento a Catalunyacaixa, es la mala situación de la finanzas de la Generalitat, como consecuencia del trato discriminatorio que sufre Catalunya por parte del gobierno central, resulta, cuando menos, populista y demagogo. Más, considerando que quien preside el gobierno catalán, lo hace desde diciembre del 2010 y que por lo tanto, no puede alegar que todo lo malo lo hicieron los anteriores y que él, en más de 2 años, poco o nada ha podido hacer (una argumento también muy del uso por otro de los protagonistas de esta pequeña historia).

También es posible, que ese posicionamiento forme parte de una premeditada secuencia de despedida, liquidación y cierre en lo que a responsabilidad política se refiere, sobre el destino de Catalunyacaixa o incluso de un agravio que se desee sea compensado.

Una moneda en si misma vale más bien poco, pero cualquiera de sus caras pueden utilizarse para tomar decisiones de valor y trascendencias muy elevadas.

Fuentes:

www.elconfidencial.com


viernes, 19 de abril de 2013

Lo que pudo haber sido y no fue


Situémonos en noviembre del año 2010.

Fernando Casado, hasta la fecha director general del IEF (Instituto de la Empresa Familiar), es nombrado nuevo presidente de Catalunyacaixa, en relevo de Narcís Serra, que había ocupado el cargo desde el 2005. En esa mismas fechas, además, se había culminado, sólo pendiente de la aprobación correspondiente por la asamblea de la entidad, la fusión entre Caixa Manresa, Caixa Tarragona y Caixa Catalunya.

El nombramiento de Casado, según se citaba en la prensa, era fruto del pacto entre las Diputaciones de Barcelona y Tarragona, por tanto, también del consenso entre PSC y CiU, contando además con el apoyo y aval del departamento de Economía de la Generalitat y el Banco de España. Considerando el solvente y amplio prestigio de Fernando Casado en numerosos ámbitos empresariales y económicos de este país, no es aventurado afirmar, que contaba además con el respeto y máxima consideración de muchos otros “elementos” de prestigio para su nombramiento.

Hacer una breve reseña de la trayectoria profesional de Fernando Casado es harto difícil, atendiendo a su dilatada trayectoria profesional. Licenciado en Económicas y Empresariales por la Universidad de Barcelona, actuario de seguros y Doctor en Ciencias Económicas. Es catedrático además, de economía de la empresa y de economía financiera y contabilidad.

Además de dirigir el IEF, ha tenido vinculación con múltiples compañías en calidad de asesor a lo largo de su trayectoria profesional, entre las que figuran Ernst & Young, Fibanc, Media Planning, Cap Gemini y Asepeyo. Es también miembro de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras, miembro de la Real Academia de Doctores y presidente de la Escuela de Administración de Empresas. También fue decano de la Facultad de Económicas de la Universidad de Barcelona y vicepresidente del Círculo de Economía entre 1992 y 1995. La Fundación Bosch i Gimpera, el Círculo Ecuestre y la Family Business Network son otras de las entidades con las que ha estado vinculado.

Reconocido en numerosos ámbitos como un trabajador incansable, cuenta con el reconocimiento no sólo de las grandes compañías españolas de capital familiar, sino de toda la clase política, con quien ha negociado codo con codo, multitud de reformas legislativas para la mejora de la competitividad empresarial.

Sus 17 años al frente del IEF, uno de los lobbies empresariales más influyentes de España, le han convertido en una de las personas mejor relacionadas del mundo de los negocios y con un merecido prestigio de persona discreta, sería y de confianza.

Ya  en el momento de su nombramiento fue comentado el excesivo contraste a nivel de prestigio y experiencia entre él y Adolf Todó, director general de la entidad desde el 2008. La elección de Fernando Casado fue unánimente valorada, como de una excelente elección y de gran beneficio para la entidad. También se intuía que podría ser fuente de conflicto por las diferencias de talante y perfil entre ambos. Incluso la propia Diputación de Barcelona, al pronunciarse por quién debería ocupar el cargo, declaró que “se tenía que buscar un perfil equivalente al del director general”.

A los 3 escasos meses de su nombramiento, Fernando Casado presentó su dimisión. De la versión oficial de las razones, sólo tenemos la que apareció en la prensa: discrepancias salariales.

Según lo publicado entonces, Fernando Casado no estaba conforme con su remuneración de 200.000€, en línea con la que recibía su antecesor Narcís Serra, y los 800.000€ que él mismo había acordado en el momento de su contratación y que le fue aceptada por los órganos competentes de la Generalitat. La misma retribución, por cierto, que venía cobrando por su cargo en el IEF, ni un euro más ni menos. Lo cual, teniendo en cuenta su prestigio profesional primero, y segundo, que le fueron a “buscar”, puede ser cualificado de muchas maneras, pero entre ellas, ninguna próxima a la ambición y desfachatez retributiva tan en boga y conocida últimamente en los ámbitos directivos del sector financiero, especialmente el nacionalizado.

Pero al parecer, en la primera reunión de la comisión ejecutiva de la entidad el asunto explotó, alegando que realmente Fernando Casado no cobraba en su antiguo cargo 800.000€ sino 600.000€ y que tal retribución no tenían razón de ser para una presidencia que se pretendía no tuviese funciones ejecutivas, sino únicamente representativas y honoríficas. Tampoco para una entidad que había realizado una reciente reducción de 1.500 puestos de trabajo, y que incluso, en aquellos momentos pretendía implantar una reducción general del 5% en todos los sueldos.

Al parecer ese tipo de argumentos, no fueron suficientes a esa misma comisión ejecutiva, cuándo ese mismo año, su director general Adolf Todo, se incrementó su sueldo fijo un 33%, pasando precisamente de cobrar 600.00€ a 800.000€. El mismo año en que Catalunyacaixa recibía su primera inyección de capital del FROB: los primeros 1.250 millones de los 17.293 recibidos hasta hoy.

O los argumentos no eran suficientes o la comisión ejecutiva fue obediente y sumisa a los mismos intereses en ambos asuntos. No obstante, debemos alegar completa ignorancia de cómo y de qué manera se preparan, discuten y deciden los asuntos en este tipo de reuniones de alto nivel, tanto antes, como durante o después. Y a buen seguro, que lo que se ve en las películas, no es cierto ni de fiar.

Al final y tras varias negociaciones, Fernando Casado se negó a continuar ante tales circunstancias, y con la misma profesionalidad e independencia con la que había aceptado su cargo,  se negó a convertirse en un presidente sin más responsabilidad ni función, que la representación y sin capacidad de decisión ninguna.

Conclusión aparente: Fernando Casado dimitía por pretender cobrar demasiado para su función real.

Pero más allá de estas cuestiones, era un secreto a voces y como tal, hasta la prensa se hizo eco en su momento, que la relación entre él y Adolf Todó estaba impregnada de grandes diferencias. Para éste último, su voluntad pasaba por concentrar la máxima y única capacidad de decisión de Catalunyacaixa, sin tener que consultar, ni por supuesto obedecer, a un presidente por encima de él, a nivel decisorio.

De hecho, Adolf Todó, en una entrevista que le realizaron en el programa Ágora de TV3 en febrero del 2011, manifestaba su disconformidad con la conversión de la entidad en banco. Un posicionamiento que, al parecer, no era conocido por el propio Fernando Casado, lo que provocó un revuelo considerable en la entidad, según citaba la prensa de entonces.

Existen declaraciones del propio Fernando Casado que dejan poca duda de que su visión no pasaba precisamente por un papel poco relevante. Nada más ser nombrado, declaró que su deseo era “"aglutinar el consejo de administración para que todos puedan trabajar de una manera eficiente y dinámica".

Qué cada uno apueste por la razón real de su brevísimo mandato. Irónicamente, podría decirse que si en los tiempos que corren un Papa puede dimitir, por qué un presidente de una entidad financiera no puede hacerlo tan sólo con 3 meses en su cargo ¿verdad? Pero tres años después de aquellos acontecimientos, el perfil de ambos protagonistas: Fernando Casado y Adolf Todo y la perspectiva histórica de las decisiones y resultados de la actual dirección de Catalunyacaixa, dan un reducido margen de incertidumbre para decantarse por los motivos reales.

La directiva de Catalunyacaixa sigue en el mismo punto y lugar. Su trayectoria, resultados y situación actual de la entidad que dirigen, está a disposición de todo el mundo y son de sobra conocidos.

Fernando Casado, por su parte, se puso al frente de un nuevo proyecto, el Consejo Empresarial para la Competitividad, que aglutinaba una veintena de grandes empresas españolas, como como Santander, BBVA, Mapfre, Telefónica, El Corte Inglés, Mercadona, Iberdrola, Repsol, Inditex, ACS, Ferrovial, Acciona, el grupo Planeta, Criteria, el Grupo Barceló, etc., con el objetivo esencial de recobrar la confianza de los mercados internacionales en la economía española.

Fuentes: